LA CONDENA DE LA VIOLENCIA DE LA GUERRA CIVIL.

 

Entre el 17 y el 18 de julio de 1936 tuvo lugar el golpe de parte del Ejército contra el gobierno de la República. Los sublevados controlaron desde el primer momento el Protectorado de Marruecos (de gran importancia militar), pero las dotaciones de la Armada no los secundaron y fracasaron en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia ante la resistencia de las milicias populares, en las que los anarquistas se condujeron de manera particularmente activa. España se dividió trágicamente en dos campos opuestos en una guerra civil que duraría oficialmente hasta el 1 de abril de 1939. La historiografía ha subrayado la paradoja de unos insurrectos que dijeron tomar las armas “preventivamente” contra un hipotético golpe revolucionario y que abrieron las puertas a la revolución con su ataque al Estado republicano. En Requena, la actuación del general Riquelme neutralizó la posible adhesión de la dotación de la Guardia Civil local al golpe, mientras las fuerzas más revolucionarias del Frente Popular se hicieron con la situación. Pertrechadas con explosivos de las obras de la carretera de Valencia y unas cuantas escopetas, ejercieron su autoridad, dispusieron guardias en puntos como el Hospital de Pobres e iniciaron las incautaciones de bienes urbanos y rústicos. Templos como el de Santa María sufrieron daños irreparables, al considerar muchos revolucionarios a la Iglesia una de las grandes causantes de los males de España.

En estas circunstancias, el Ayuntamiento se vio literalmente desbordado. Sus disposiciones no eran acatadas y sus plenos se interrumpieron ante la violencia desatada, que afectó dramáticamente a más de un concejal. El 17 de agosto de aquel fatídico 1936 pudo volver a reunirse un pleno acongojado y mermado, en el que tomó la palabra el alcalde José García Tomás. Pasadas unas semanas, resignarían su autoridad a una nueva Comisión Gestora, pero sus palabras de condena de la violencia son imperecederas:

“En el salón de sesiones de las casas consistoriales de la ciudad de Requena, a las 16 horas, 30 minutos, el Alcalde Presidente D. José García Tomás con asistencia de los señores concejales que al margen se relacionan, declaran abierta la sesión, dando comienzo unas manifestaciones de condenación para el movimiento revolucionario que elementos sin conciencia han promovido, produciendo la ruina de nuestro País y desolación en millares de hogares españoles.”

Queda lo dicho y escrito.

Fuentes.

ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE REQUENA.

Actas municipales del 2 de mayo de 1935 al 5 de noviembre de 1936, nº. 2866.

 

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