LA II GUERRA MUNDIAL SE CIERNE SOBRE REQUENA.

 

LOS NAZIS, A PUNTO DE DOMINAR EUROPA.

El 1 de septiembre de 1939 comenzó una de las guerras más devastadoras de la Historia, por la voluntad del régimen nazi dirigido por Hitler. En los meses sucesivos, sus tropas arrollaron muchos países. Incluso Gran Bretaña parecía a punto de perecer. Uno de sus aliados, la España de Franco, decidió entonces subirse al carro del vencedor: el 12 de junio de 1940 se declaró no beligerante. Era la hora de un nuevo imperio español, anhelado por militares africanistas y falangistas, a despecho de la devastadora situación en la que había quedado España tras la Guerra Civil. Hitler no dio sus parabienes a Franco en Hendaya, pues no deseaba malquistarse la colaboración de la Francia de Vichy, todavía una potencia colonial en el África del Norte, cuyas posesiones también ambicionaba la Italia fascista. Además, la entrada en guerra de España resultaba muy onerosa en términos económicos para el III Reich.

La derrota alemana en la batalla aérea de Inglaterra obligó a Hitler a adoptar una estrategia más indirecta para quebrantar a los británicos. Para desarticular sus comunicaciones imperiales, se pensó en conquistar Gibraltar con la colaboración de los españoles, que no dejarían pasar la oportunidad de recuperar una tierra irredenta. El círculo de Franco no fue tan ingenuo, pues conocía de sobra que la armada británica podía bloquear de facto el suministro de los puertos españoles. Las autoridades diplomáticas británicas conocían perfectamente la miseria y la represión sufrida por buena parte de la población española, condiciones nada alentadoras para entrar en guerra.

EL ATAQUE A LA URSS Y ALGÚN QUE OTRO REQUENENSE.

La invasión nazi de la URSS, aliada hasta la víspera del III Reich, despejó tal dilema. El gobierno de Franco decidió enviar el 23 de junio de 1941 una fuerza militar contra la culpable Rusia, la División Azul, cuyo nombre pretendía prestigiar el falangismo y evitar toda implicación directa del ejército español, lo que hubiera supuesto la entrada oficial en la guerra. La maquinaria política y propagandística del franquismo animó a la participación entusiasta. El ayuntamiento de Requena colaboró en la suscripción económica a la División, al igual que varios particulares por el que dirán. Entre los voluntarios hubo una mezcla de convencimiento y de congraciamiento con el régimen. Felipe Gallego Rodríguez, hijo de uno de los Últimos de Filipinas, marchó como voluntario, al igual que Juan José Pérez Iranzo. El cineasta Luis García Berlanga, de familia muy ligada a la política local, también se alistó como voluntario para evitar sanciones y acusaciones de republicanismo. Los artificios del franquismo no evitaron que Gran Bretaña meditara ocupar las estratégicas Canarias, pero al final se desestimaría el ataque.

Las primeras victorias nazis en suelo soviético no anunciaron la derrota de su oponente. El elefante terminaría devorado por las hormigas, como profetizó el mariscal Ewald von Kleist. Las fuerzas del Eje nunca conquistarían Moscú, ni la emblemática Leningrado, en cuyo frente caerían en distintas batallas no pocos divisionarios, como Juan José Pérez Iranzo. El bombardeo japonés de Pearl Harbor, un 7 de diciembre de 1941, sería seguido por la declaración de guerra del III Reich a los Estados Unidos, hasta entonces reticentes a entrar en el conflicto. Sin embargo, el Imperio del Sol Naciente no cruzó espadas con la URSS en correspondencia. Ya lo había decidido mucho antes. La guerra adquiría así dimensiones auténticamente globales.

EL DELICADO SEGUNDO FRENTE.

Stalin llegó a pensar que Gran Bretaña y Estados Unidos dejarían desangrarse a la Unión Soviética ante el III Reich, que una vez exhausto sería atacado con más facilidad por aquéllas. Airado, reclamó la apertura de un segundo frente en Europa en vísperas de la gran batalla de Stalingrado, en junio de 1942. A la sazón, las potencias anglosajonas no tenían pareceres iguales. Gran Bretaña era partidaria de lanzar una campaña en el frente mediterráneo que desequilibrara al Eje, en el que Italia daba muestras de flaqueza. A los círculos militares de Estados Unidos no les hacía mucha gracia. Lo veían como un pretexto para secundar los intereses imperiales británicos, descuidando un gran ataque directo contra el Norte de Francia, necesitado de mucha preparación. Roosevelt, al final, decidió preservar la gran alianza: Estados Unidos no lucharía exclusivamente en el Pacífico y Asia contra Japón, y se avendría a colaborar con los británicos en el Mediterráneo.

El objetivo no sería, por el momento, la Europa del Sur, sino el Norte de África controlado por la Francia de Vichy, con unos 100.000 soldados a sus órdenes. La Operación Antorcha se traduciría en desembarcos aliados en los sectores de Safí-Salé, Orán y Argel del 8 al 16 de noviembre de 1942, con la clara pretensión de dominar lo antes posible la comunicación ferroviaria Oujda-Argel, que enlazaba con el Transahariano en el que habían trabajado forzosamente no pocos republicanos españoles. Los planes podían verse perturbados por una hipotética entrada de España en la guerra, fuera por su propio pie o forzada por una irrupción alemana. En tal situación, el flanco de Gibraltar se vería fatalmente expuesto y un Rommel agazapado en Tunicia podía atrapar entre dos fuegos a los aliados. Sus estrategas no ignoraban tal riesgo: prepararon ya en julio del 42 un plan complementario a Antorcha, el Espina Dorsal o Backbone. Sus unidades acorazadas se encargarían de machacar a las fuerzas españolas en el protectorado marroquí, el principal activo militar de Franco. Paralelamente, la Península sería bombardeada. Entre sierra Morena y el Atlas los aliados se harían así con un verdadero escudo territorial de protección. A principios de septiembre, el general Eisenhower aprestó hasta dos divisiones acorazadas, en las que Patton hubiera sido clave, y sus correspondientes fuerzas aéreas.

LA ESPAÑA DE FRANCO, EN EL PUNTO DE MIRA.

A los españoles no se les escapaba para nada el peligro. Sus espías avisaban cumplidamente de las intenciones aliadas en la inquieta África del Norte. No dejaron ni por un momento de avisar a sus aliados alemanes, cuyos servicios de inteligencia no acertaron a desentrañar el sentido de un diluvio de datos llegados de lugares muy distintos. El III Reich concentró sus fuerzas en Tunicia cercana a la Malta británica que obstaculizaba las comunicaciones con Sicilia. El 23 de octubre los británicos volvieron a cargar en El Alamein y 70.000 soldados aliados pudieron desembarcar el 8 de noviembre de Safí a Argel.

Backbone no se aplicó, pero pudo haber sido algo más que un simple proyecto de operaciones. En España, el secretario general de la Falange José Luis de Arrese se mostraba especialmente partidario del III Reich. El poderoso ministro del Aire, el general Juan Vigón, recomendó cautela: España acabaría sufriendo derrotas como Italia en Abisinia y Grecia. Franco se inclinó por este último parecer, y en septiembre destituyó al germanófilo Serrano Súñer como ministro de Asuntos Exteriores. Lo sustituyó el general Francisco Gómez-Jordana, poco favorable al Eje y bien visto por Gran Bretaña y Estados Unidos.

En estos momentos de incertidumbre, las autoridades locales se prepararon para lo peor. Se hicieron contingencias de guerra en muchos puntos de nuestra geografía. En Zahara de los Atunes se construyeron búnkeres, pero en la más distanciada Requena también se acometieron preparativos serios.

LA CASTIGADA REQUENA.

Durante la Guerra Civil, las tierras requenenses no habían padecido ninguna gran batalla, como la librada en Teruel, el gran frente de no pocos de sus soldados. A comienzos de la Guerra había experimentado una importante revolución social, más tarde aguada, y sufrido una brutal represión con la entrada de las tropas del general Varela a finales de marzo de 1939, particularmente dura contra los grupos de trabajadores agrícolas. También les costó la vida a los anteriores alcaldes republicanos Pedro Fernández Cárcel y José García Tomás. El hambre rondaba por entonces a sus 19.858 habitantes, no pocos arracimados en sus aldeas, las de una España ruralizada con un severo deterioro de su tejido industrial.

Enclavada entre Madrid, cuya capitalidad llegó a discutirse a comienzos del franquismo, y la portuaria Valencia, ambas con un destacado pasado republicano e izquierdista, Requena podía convertirse en un punto de la retaguardia o de operaciones militares en caso de desembarco aliado en el litoral mediterráneo. El gobernador civil de Valencia quiso conocer el 24 de octubre del 42 el número de enfermos y el de personal médico-sanitario del hospital de San Francisco, el de Pobres, para la defensa pasiva.

El Instituto de Requena, el actual IES UNO (entonces en las dependencias del Carmen), también fue objeto de atención de las atribuladas autoridades franquistas. Entonces en horas bajas, con una escasa matrícula, el ayuntamiento había solicitado el favor del mismo general Varela para que no fuera suprimido. La Falange había puesto sus ojos en el Instituto como semillero de una nueva juventud fascista. Visto el panorama, el ministerio de Educación indicó una serie de instrucciones en caso de peligro militar. El 27 de noviembre del 42 el ministerio estableció, una vez ordenada la movilización militar parcial, que no se alteraran los servicios de enseñanza, de modo que se entregara de edificio en caso de requerimiento militar y se diera cuenta de personal movilizado para cubrir vacantes.

CALMA INCIERTA Y TENSA.

A finales de 1942, los combates se circunscribían al Norte de África. Del 18 al 22 de diciembre, la España de Franco reforzó sus lazos con un Portugal que consideró haber atacado por su cercanía diplomática a Gran Bretaña, forjando el Bloque Ibérico. En la sugerente Casablanca se reunieron Roosevelt y Churchill entre el 14 y el 24 de enero del 43, donde trataron temas como el del futuro del imperio colonial francés, aunque no acordaron nada contra la España de Franco. Mientras tanto, el ayuntamiento requenense atendía las prórrogas de incorporación de seis reclutas, considerando sus condiciones de pobreza.

Sin embargo, el peligro no había cesado. En cualquier momento las fuerzas del III Reich podían cruzar la frontera española. Al fin y al cabo, tropas alemanas e italianas habían ocupado la llamada Francia Libre el 11 de noviembre del 42 en previsión de posibles desembarcos aliados. El 28 de enero del 43, el ministerio requirió con urgente energía el teléfono del Instituto de Requena y de su director. A 17 de febrero se apuntó desde el ministerio a que todos los profesores estuvieran asignados a su guarnición local por la orden de movilización: los horarios deberían acomodarse a las necesidades de instrucción.

El III Reich no estaba en condiciones de abrir el frente ibérico, pues acababa de encajar la contundente derrota de Stalingrado, con la capitulación humillante del mariscal Friedrich Paulus el 2 de febrero. Habían muerto 150.000 soldados alemanes y 90.000 habían sido capturados por los soviéticos. A 10 de octubre, la División Azul dejaría de estar oficialmente activa. Transcurrido un mes de la victoria soviética en Stalingrado, Gran Bretaña archivaría sus planes de ataque contra España. El territorio europeo atacado a continuación por los aliados sería Sicilia, del 9 al 10 de julio, y el 25 de aquel mismo mes Mussolini sería derrocado por los suyos. Convenientemente se cortaron las alas de las juventudes falangistas en el Instituto de Requena, pues el viraje del conflicto era claro.

EL HUNDIMIENTO DEL III REICH Y LAS VERGONZOSAS RELACIONES DE FRANCO.

Franco seguía con preocupación las alternativas de la II Guerra Mundial. El 6 de junio de 1944 una formidable fuerza aliada desembarcaría en Normandía y el 25 de agosto París sería definitivamente liberado de la ocupación nazi, formando republicanos españoles a la vanguardia de las tropas aliadas. Más de un exiliado creyó que había llegado la hora de ajustar cuentas con el franquismo. El PCE alentó la Unión Nacional Española, que preparó la operación Reconquista de España para octubre del 44. Las fuerzas guerrilleras españolas, bregadas en la Resistencia francesa, sostendrían un gran levantamiento popular contra la dictadura. Sin embargo, los ataques no tuvieron el éxito esperado. Gran Bretaña tampoco vio con buenos ojos una posible extensión de la influencia soviética en la Europa Occidental: la Guerra Fría se oteaba en el horizonte cuando todavía no había finalizado la II Guerra Mundial.

Un 7 de mayo de 1945, tras infinitos horrores, Alemania firmaba su rendición. Sus tropas dejarían de combatir a las 23.01 del día siguiente. Terminaba el conflicto en una asolada Europa. De forma muy conveniente, el 13 de junio el ministerio de Asuntos Exteriores pidió reservadamente al Instituto de Requena si tenía cuentas por suministro de material con alguna firma alemana antes del 5 de mayo. Se deberían de borrar todas las pruebas, numerosísimas, de colaboración con el Reich milenario. No sabemos qué hubiera sucedido en Requena y en el resto de España en caso de entrada en la guerra mundial, pero nuestras tierras contemplarían en los años sucesivos la penuria, la imposición y las acciones del maquis.

FUENTES.

ARCHIVO HISTÓRICO DEL IES UNO.

Carpetas de documentos de entradas de 1942 y 1943.

ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE REQUENA.

Actas municipales de 15 de diciembre de 1941 a 14 de diciembre de 1942 (3593) y de 21 de diciembre de 1942 a 1 de febrero de 1944 (3594).

LOS ESTRAGOS DEL HOLOCAUSTO EN LA POBLACIÓN JUDÍA.

 

La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó el 1 de noviembre de 2005 que cada 27 de enero se conmemorara el Día del Recuerdo, en memoria de las víctimas de la Shoah (el genocidio judío a manos de los nazis), coincidiendo con la liberación del campo de exterminio de Auschwitz por el Ejército Rojo. En países tan cercanos como Italia se conmemora antes de la resolución de la ONU, y en España la conmemoración de 2015 se hizo en un acto solemne en el Senado, con la intervención del rey Felipe VI, la presidencia de la Cámara Alta, distintos ministros y representantes de la Federación de Comunidades Judías de España. A estos actos, se suma el IES UNO de Requena con la lectura de una serie de poemas en homenaje a las víctimas del genocidio judío.

La magnitud de la tragedia resulta monstruosa, como puede verse si comparamos el número de personas consideradas judías entre 1939 y 1946:

País 1939 1946
Alemania 240.000 12.000
Austria 60.000 5.000
Bélgica 100.000 30.000
Bulgaria 50.000 46.000
Checoslovaquia 360.000 55.000
Dinamarca 7.000 5.000
Estonia 5.000 500
Francia 320.000 180.000
Grecia 75.000 10.000
Holanda 150.000 30.000
Hungría 403.000 200.000
Italia 51.000 30.000
Letonia 95.000 12.000
Lituania 155.000 20.000
Luxemburgo 3.500 500
Noruega 3.000 1.000
Polonia 3.250.000 120.000
Rumanía 850.000 300.000
Unión Soviética 3.020.000 2.000.000
Yugoslavia 75.000 10.500
Desplazados   106.000
Total 9.272.500 3.078.100

 

En otras palabras, se cometió el crimen de asesinar a 6.194.400 personas. Ya nunca fue la misma la vida de los supervivientes de aquel horror, un espantoso aviso de la Historia que no debería de repetirse más.

Para saber más.

Arnold J. Toynbee (director), La Europa de Hitler, Barcelona, 1985, p. 126.

 

 

Presentación del recital en homenaje a las víctimas del Holocausto

Presentación del recital en homenaje a las víctimas del Holocausto que se celebrará el próximo viernes, 27 de enero, a las 10.45h, en la biblioteca del IES Número 1 de Requena. Recitará parte del alumnado comprometido con la Asociación de Estudiantes por la Memoria Histórica y Democrática “Adela Gil Crespo”, acompañados por la inefable guitarra de Roberto Poveda.

Esperamos vuestra asistencia.

PLANES PARA LA SOLUCIÓN FINAL.

 

En diciembre de 1941, la Alemania nazi dominaba una buena parte de Europa. Se ejecutaron entonces crueles políticas de eliminación de personas, forzando los movimientos de población. Sobre los judíos cayó una hecatombe de dramáticas proporciones, y el subsecretario de Estado Luther hizo su aporte particular a tan deplorable actuación. Se encargaba en el Ministerio de Asuntos Exteriores del departamento de Alemania, e indicó cómo los Estados satélites del III Reich podían colaborar en la dantesca solución final. Se deberían, según él, seguir los siguientes pasos:

1º. Deportación hacia el Este de todos los judíos residentes en el Reich, Croacia, Eslovenia y Rumanía.

2º. Deportación de todos los judíos alemanes de los territorios ocupados, ya que habían sido privados de su ciudadanía.

3º. Deportación de todos los judíos serbios.

4º. Deportación de todos los judíos entregados al III Reich por el gobierno de Hungría.

5º. Enviar a los gobiernos de Rumanía, Eslovaquia, Croacia, Bulgaria y Hungría una declaración de deportación de sus judíos residentes.

6º. Bulgaria y Hungría deberían adoptar leyes como los Decretos de Núremberg.

7º. Los demás gobiernos europeos deberían legislar contra los judíos.

8º. Ejecución de tales medidas con la participación de la Gestapo.

Italia, España y Hungría pusieron objeciones a semejante colaboración, y el III Reich optó por presionar a través de acuerdos bilaterales de deportación. Como el gobierno húngaro volvió a negarse a seguir las instrucciones alemanas, la cuestión se abordó con crudeza en la conferencia de Wannsee, reunida finalmente el 20 de enero de 1942.

La conferencia fue convocada por Heydrich, la mano derecha de Himmler, y levantó acta Eichmann, encargado de cuestiones logísticas. Reunió a un grupo de funcionarios de segundo nivel del III Reich para coordinar sin fisuras la “solución final a la cuestión judía”. En la misma, se dejó claro que:

1º. Era considerado judío todo aquel que tuviera padre o madre judía.

2º. La emigración forzada o expulsión de judíos del territorio del III Reich desde 1933 era calificada de insuficiente.

3º. La eliminación de un millón de judíos desde el inicio de la guerra se estimó demasiado costosa en munición y otros recursos, por lo que se debería emplear otra forma.

4º. La eliminación completa de judíos o deportación se iniciaría, de manera práctica, en Alemania, Austria y el protectorado de Bohemia y Moravia.

5º. Los judíos se dirigirían a guetos de tránsito en el gobierno general de Polonia, donde serían clasificados y empleados en la construcción de carreteras, como la que enlazaría Alemania con Ucrania.

6º. De los judíos se sacaría el máximo provecho y trabajarían hasta morir extenuados.

7º. Se celebró que Rumanía nombrara un comisario de Asuntos Judíos.

8º. Hungría debería aceptar en un  futuro próximo un asesor de problemas judíos.

9º. Eslovaquia y Croacia no plantearían importantes objeciones.

Todo ello se abordó en apenas una hora y media. En las actas, Eichmann empleó la palabra deportación en lugar de aniquilación por instrucción de Heydrich. En los últimos momentos de la guerra, se intentaron destruir hasta treinta copias editadas de las mismas, pero las de Luther acabaron en manos del fiscal del Tribunal Militar Internacional de Núremberg, el estadounidense Kempner. Lo cierto es que a comienzos de 1942 las puertas del infierno estaban abiertas: en sus planes de asesinato, Eichmann apuntó a once millones de judíos de toda Europa, incluyendo a tres mil portugueses y seis mil españoles. La más cruel bestialidad carecía de límites.

Para saber más.

Arnold J. Toynbee (director), La Europa de Hitler, Barcelona, 1985.

 

 

Presentación en Genially del Proyecto “Adela Gil Crespo”

El jueves, 15 de diciembre, participamos en el IV Encuentro de centros por la Memoria para exponer nuestro proyecto con la ayuda de esta presentación elaborada con Genially. En todas y cada una de sus diapositivas se condensa buena parte de nuestra trayectoria presente y futura, de la mano de Adela Gil Crespo y de voluntad de recuperar la memoria histórica y democrática de nuestra localidad.

ADMINISTRAR EL DINERO DEL INSTITUTO EN 1934.

 

Cuadrar las cuentas es muchas veces más fácil de decir que de hacer. No obstante, algunos con buena voluntad lo hicieron y lo hacen. Esperemos que lo continúen haciendo. Los Institutos de Secundaria no escapan a tal arte contable, y en el Instituto de Bachillerato de Requena (el actual IES UNO) se cuadraron con detalle por su Junta Económica a fines del curso 1933-34, concretamente un 12 de julio de 1934, meses antes de que la tensión política retorciera todavía más la vida española.

En aquel tiempo, la autonomía financiera era teóricamente mayor que la actual, aunque siempre se quede en el chocolate del loro. Como los ingresos por matrículas eran de singular valor, se hizo un interesante balance de los matriculados.

Con matrículas de honor no se registró ningún colegiado, pero sí once alumnos varones y cinco mujeres en régimen educativo oficial, y veintidós varones y tres mujeres en el educativo libre. Se reconoció la gratuidad de matrícula a un varón y a siete mujeres en el oficial, y a dieciocho varones y tres mujeres en el libre. En las matrículas de pago ordinarias, se registraron en el oficial 401 varones y 85 mujeres, y 3.866 varones y 713 en el libre, cifras ciertamente importantes, pues no olvidemos que uno de los pocos Institutos de la provincia de Valencia por aquel entonces era el de Requena. Además, 522 varones y 394 en el libre hicieron el pago de extraordinarias.

No se apuntaron trasladados, ni instituciones complementarias, pero sí elementos tan valiosos como el patrimonio bibliográfico. La biblioteca atesoraba 1.432 obras en 780 volúmenes (una preciosa indicación), a disposición de profesores y alumnos, llegándose a calcular un promedio anual de 5.680 lectores, atendidos en 480 horas de servicio bibliotecario.

No se olvidaron, ni por asomo, otras actividades, que aportaban ciencia y requerían de recursos, como las 166 horas de Física, las 156 de Gimnasia, cinco excursiones a núcleos urbanos, diecinueve al campo, una visita de carácter musical y con exposiciones, otra a un lugar histórico-artístico, y seis conferencias ofrecidas por profesores del Instituto.

Sentadas así las bases, se desglosó el presupuesto, con sus partidas de ingresos y gastos.

En la de ingresos ordinarios de gestión directa, se percibieron 1.620 pesetas por los servicios educativos (a razón de quince pesetas), 1.566 por matrículas oficiales (a razón de tres), 12.537 (a tres pesetas), 10.477 por formación de expedientes (a 2´50), 20.895 por la inscripción de alumnos en régimen educativo libre (a cinco), 1.467 por expedientes de ingreso, 5.500 por la expedición de títulos del bachillerato elemental, y 7.380 por los repasos voluntarios, cobrándose por cada mes unas diez pesetas. En total, se ingresaron 61.442 pesetas.

Entre los gastos ordinarios de gestión directa, no se hicieron constar los de oficina o mantenimiento, quizá por correr a cuenta del Ayuntamiento. Los servicios de cultura (como la excursión de visita a Valencia, Tarragona, Barcelona y Zaragoza) supusieron el pago de 4.933 pesetas; los de matrícula y certificaciones, el de 23.147; y las gratificaciones y permanencias de profesores, 7.380. En suma, 35.460 pesetas de gastos.

La diferencia anual entre ingresos y gastos era favorable, de 25.982 pesetas, un saldo que la Junta Económica reducía a 20.664 por cuestiones pendientes de otros ejercicios.

Se incorporaban a esta base, los ingresos y gastos correspondientes al Estado, al Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Los ingresos eran de 4.080 pesetas por los derechos de matrícula oficial; 50.072, por los de matrícula no oficial; y 6.007 por timbres y pólizas, lo que sumaba 60.159 pesetas, cantidad muy cercana a la de la primera partida de ingresos. Entre los gastos con los que corrió el Estado, se encontraron la consignación presupuestaria para los profesores de 32.856 pesetas, y las 4.000 para el personal administrativo, unas 36.856 pesetas, superiores a los dispendios de la partida gestionada por el Instituto.

Con un remanente de 23.303 pesetas de los fondos del Estado y un saldo acumulado de 20.664, el Instituto disponía sobre el papel de 43.967 pesetas, algo que no estaba nada mal en los tiempos de la Gran Depresión, que no dejaron de golpear a España. Los pagos de matriculación, como hemos visto, resultaban esenciales: estudiar en aquellos tiempos no estaba al alcance de muchos, y durante la Guerra Civil se intentaría ampliar la gratuidad de estudios a todos aquellos con capacidad intelectual que carecieran del maldito parné.

Fuente.

ARCHIVO HISTÓRICO DEL IES UNO DE REQUENA, Sección Económica, Presupuestos.

 

LA PRIMERA PROFESORA DE GEOGRAFÍA E HISTORIA DEL INSTITUTO DE REQUENA.

 

En 1928 comenzó el Instituto de Segunda Enseñanza de Requena, el actual IES UNO, a impartir sus clases, y su primera profesora de Geografía e Historia fue Matilde Moliner, hermana de la célebre María y una de las pioneras que empezaron a enseñar en la educación secundaria. Su certificado de posesión, rodeado de las formalidades burocráticas de su época, es toda una demostración de logro: la de superar barreras por condición de sexo.

“Don Javier Gaztambide Sarasa, Catedrático numerario del Instituto Nacional de 2ª. Enseñanza de Alicante y Comisario Regio del Instituto local de Requena (Valencia). Certifico:

“Que Doña Matilde Moliner Ruiz, nombrada Profesor numerario de Geografía e Historia, por R.O. de 13 de octubre actual, ha tomado posesión de su cargo en el día de la fecha, previas las formalidades legales.

“En el acto de la posesión se reintegra esta Credencial con una póliza de clase 4 (doce pesetas), serie A, número 24967; cédula personal corriente de clase trece, expedida en Murcia en dos de julio de mil novecientos veintiocho, número ciento cuarenta y siete; recibo justificativo de haber hecho el depósito de la cantidad correspondiente para la obtención del Título de Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Historias.

“Requena, 19 de octubre de 1928.”

Fuente.

ARCHIVO HISTÓRICO DEL IES UNO DE REQUENA, Expediente personal de Matilde Moliner.

 

FASCISMO Y REPRESIÓN.

 

La historia no es un mero capricho para perder el tiempo, entretenerse o evadirse de un tedioso hoy, sino uno de los más certeros instrumentos de observación de la condición humana a lo largo del tiempo, pues nuestra especie se define en gran parte por todo lo realizado en los siglos pasados. Es normal, bastante, que cuando algo sucede, cuando la actualidad es asaltada por una noticia, busquemos en el ayer la respuesta a sus causas, sus consecuencias e incluso su solución.

Del 27 al 29 de octubre de 1922, hace ya cien años, los seguidores de Benito Mussolini marcharon sobre Roma. Entonces algunos temieron que Italia se vería desgarrada por una guerra civil, pero al final todo condujo al acceso de los fascistas al poder. Permanecerían al frente de Italia hasta 1943, cuando la invasión aliada desencadenaría la deposición de Mussolini y una enconada lucha por el dominio de Italia. El auge y triunfos de la extrema derecha en muchos países de Europa, incluida la misma Italia, llevan a la pregunta sobre la naturaleza del fascismo.

Generalmente, los historiadores del fascismo italiano han puesto el acento en el activismo del movimiento o en su extremado nacionalismo, que impugnaba los modelos de representación de la soberanía nacional del liberalismo parlamentario. Más recientemente, se ha hecho hincapié en los silencios que forzó entre las personas día tras día. Bien puede sostenerse que ha llegado el tiempo de silencio al estudio de la Italia fascista.

Los silencios, públicos y privados, alimentaron el consenso del fascismo en los años treinta, marcados por la Gran Depresión y las aventuras militares en el exterior bajo el sueño de un nuevo Imperio romano de cartón piedra. Sin embargo, tal consenso hundía sus raíces en una durísima represión iniciada en la década de los veinte, en la que descollaron tipos como Piero Brandimarte en Turín, que capitaneó la matanza de once antifascistas en diciembre de 1922. Lamentablemente, la violencia de los camisas negras venía de antes, cuando la policía, los prefectos y otras autoridades se cruzaron de brazos ante sus brutalidades. Su terrible resultado fue la consolidación del fascismo.

A este respecto, es claro el paralelismo con el franquismo, cuyos consensos también dimanaron de la represión ejercida desde la Guerra Civil. Otro paralelismo, no menor, ha sido el intento de lavarle la cara al régimen de Mussolini como modernizador de Italia, al igual que el franquismo convirtió a España en una nación moderna, según algunos. Más allá de las palabras y de los matices doctrinales, las acciones nos dicen mucho de la verdad que los regímenes dictatoriales tratan de ocultar.

Para saber más.

John FOOT, Blood and Power: The Rise and Fall of Italian Fascism, Bloomsbury, 2022.

 

 

LA LUCHA CONTRA EL ALZA DE PRECIOS EN 1937.

 

Cuando en el otoño de 1937 el poder de los anarquistas declinaba en la España republicana y los precios subían, se volvió a plantear la cuestión de cómo combatir la inflación. El mercado negro y sus especuladores se habían convertido en un problema formidable en la castigada retaguardia republicana. En vista del fracaso del control de los díscolos precios, los anarquistas propusieron desde su órgano de prensa Nosotros, editado en Valencia, una solución que pasaba por profundizar sus políticas revolucionarias:

“FRENTE DEL MERCADO.

“Continua en pie el problema del desabastecimiento. No bastan decretos ni disposiciones. Se ha comprobado, una vez más, que la letra es muerta cuando no va seguida de una política general de auténtico sentido revolucionario que posibilite la eficacia de las disposiciones en materia de abastecimiento.

“Así vemos como las tarifas de tope tasa, implicando saludable teoría, de momento motiva la huida del producto al control policiaco.

“En tiempos de anormalidad como los que vivimos, cuando se produce el desequilibrio entre la gran capacidad adquisitiva y la no abundancia de productos o por lo menos la  no sobra, una disposición de tal tipo había de propiciar la ocultación.

“He aquí por qué razones y dentro de qué líneas nos mantuvimos siempre a lo largo de nuestra campaña en este Frente del Mercado.

“Creemos en todo momento que se hacía preciso un control. Adecuar, posibilitar ese control. He aquí nuestra posición. Controlar el producto desde la tierra hasta los mercados al detall, donde lo adquiere el consumidor.

“Todo aquello de signo adverso a nuestro afán socializador ha sido combatido por NOSOTROS. Es cuando, dentro de ponderación crítica y correcta denuncia periodística, hemos señalado dónde escondía la especulación y el sabotaje a los esfuerzos realizados por nuestro pueblo n su lucha contra el fascismo. Señalamos uno y otro día, como enemigo máximo, al especulador sin escrúpulos.

“El Mercado de Abastos socializado objeto fue de nuestra encendida defensa, por cuanto significa un noble intento de control, tendrá defectos en su mecánica, pero tales defectos deben ser subsanados en el diario laborar por la Revolución.”

Fuente.

Ejemplar de NOSOTROS. FEDERACIÓN ANARQUISTA IBÉRICA (publicado en Valencia). Año II, Segunda Serie, Número 170, correspondiente al sábado 9 de octubre de 1937, página 1.