Los insurrectos contra la República instauraron rápidamente un verdadero campo de concentración en la alcazaba de Zeluán, a treinta kilómetros de Melilla. Allí fueron a parar disidentes de todo tipo, como unos cuantos legionarios contrarios a las ideas de los sublevados. En relación a ellos, se cursó el 1 de septiembre de 1936 esta orden:
“Para su conocimiento participo a V. S. he ordenado al Capitán de Infantería, Juez, Don Cándido Mena Trigueros haga entrega al Capitán Juez Permanente del Territorio de Rif Don Fernando García Moreno de los procedimientos que tramita contra los paisanos ex-legionarios ISMAEL SALCEDO CASTAÑÓN, por ideas extremistas; ANTONIO ROJAS PEÑA, por sus actividades revolucionarias; JOSÉ MOYA TORCUATO y ANTONIO RUIZ PÉREZ por sus ideas extremistas; José López Fernández, Ginés Sánchez López, Manuel Álvarez Santín, Rafael Ariza Postigo, Francisco Laras Jiménez, Pedro Rodríguez Martín, Ramón Ríos Peiteado, José Manzanares Rodríguez, Bienvenido Catalina Arnaiz, Manuel Ramos Ponte, Juan Vicente García Gallego, Antonio Manuel Guillermino y Francisco Beltrán López, por sus ideas extremistas, para que por dicho Juez se continúe su tramitación, por haber sido necesario trasladar a dichos individuos a la Isla de Alhucemas, ya que se encontraban presos en el Campo de Concentración de Zeluán y no ser conveniente su continuación en dicho punto por su conducta poco ejemplar y tener continuamente soliviantados a los presos y detenidos de dicho Campo de Concentración.”
Fuente.
María Elena Fernández Díaz, Violencia política y represión. Melilla después del alzamiento: el campo de concentración de Zeluán. UNED, 2016, Tesis doctoral accesible en e-spacio Documento 17.

