LA GUERRA DE ESPAÑA EN UN MUNDO EN CONFLICTO.

 

UN PRECARIO HORIZONTE DEMOCRÁTICO.

En 1918, las Potencias Centrales fueron vencidas en la Gran Guerra, y surgieron una serie de repúblicas liberales en Europa, como Alemania, Austria o Checoslovaquia. Tal impulso alcanzó a España en 1931, cuando el régimen de Alfonso XIII fue vencido en unas elecciones municipales.

Los republicanos españoles habían sido aliadófilos durante la Gran Guerra, eran convencidos europeístas y acataban la Sociedad de Naciones. Sin embargo, la democracia liberal tuvo poderosos enemigos tanto en España como en el resto del mundo, con la aparición y auge de los totalitarismos, en medio de la Gran Depresión iniciada en 1929.

EL REFORMISMO SOCIAL

Los bolcheviques tomaron el poder en 1917 en Rusia, y en otros países hubo serios intentos de revolución. Los gobiernos liberales tuvieron que responder a las necesidades de una población castigada, sucesivamente, por las circunstancias de la Gran Guerra y de la Gran Depresión, y que ansiaba un mundo mejor.

En Gran Bretaña se aprobó el subsidio por desempleo; en Francia, las vacaciones pagadas; y en Estados Unidos, el gobierno federal asumió responsabilidades económicas de calado social. También la II República española, en su etapa reformista (1931-33), impulsó el reformismo en la organización del Estado, lo militar, lo agrario, lo educativo y lo moral.

LA VITALIDAD DE LA NUEVA CULTURA.

Los Locos años veinte fueron un estallido de libertad, conculcador de numerosos convencionalismos. Las mujeres rompieron con muchos tabúes; el cine, la radio, el automóvil y la aviación descubrían un nuevo mundo; y la juventud irrumpía con fuerza.

La genial España de generaciones como la del 27 formó en la primera línea de la cultura mundial (con figuras como Lorca, Dalí, Buñuel o Picasso), en íntima relación con el París de Montparnasse y Montmartre o la Alemania de la Bauhaus.

EL PRIMER CAPÍTULO DE LA II GUERRA MUNDIAL: ESPAÑA.

El pronunciamiento de parte del ejército español, iniciado la tarde el 17 de julio de 1936, desencadenó una feroz guerra civil, con importantes repercusiones internacionales. Ni Francia ni Gran Bretaña auxiliaron eficazmente a la II República por temor a la revolución y a una nueva guerra mundial. En Estados Unidos también prevaleció el aislacionismo, pero no en la Italia fascista ni en la Alemania nazi, que ayudaron militarmente a Franco.

Entre las grandes potencias, la URSS fue la única que asistió en lo militar a los republicanos, interviniendo en sus querellas internas. Stalin, asimismo, pensaba acercarse así a Francia y Gran Bretaña frente a los fascismos cuando el futuro de Checoslovaquia parecía a punto de encender una nueva guerra (1938). Entonces, la II República desencadenó la ofensiva de la batalla del Ebro, con la esperanza de enlazar con una nueva guerra mundial que cambiara el curso de la española. Sin embargo, Checoslovaquia fue abandonada a Hitler y España a Franco.

FORMAS DE MATAR Y DE DESTRUIR.

Si en septiembre de 1939 los lanceros polacos todavía cargaron a caballo, en agosto de 1945 los estadounidenses lanzaron bombas atómicas sobre Japón. La guerra de trincheras fue sustituida por la del relámpago, que combinaba destructivamente varias armas. Aplicada en Europa, África del Norte y el Pacífico, sus procedimientos comenzaron a ensayarse en España, con bombardeos aéreos tan brutales como los de Guernica y Alicante. En esta lucha auténticamente global, la España de Franco estuvo a punto de intervenir a favor del Eje, mientras más de un republicano español combatía junto a los Aliados o moría en Mauthausen.

En batallas como la de Stalingrado llegaron a caer 849.533 combatientes por el lado del Eje y 1.429.619 por el soviético, pero las muertes también fueron pavorosas en los campos de exterminio nazis o en los japoneses de prisioneros, donde no se respetaron los convenios de Ginebra. Entre agosto y octubre de 1942, los nazis llegaron a matar 1.470.000 judíos de los 5.800.000 exterminados durante la guerra. El sufrimiento alcanzó a soldados y a civiles.  En 1970, se estimó que tal matanza costó 1.183.213 millones de dólares. Correspondieron a Estados Unidos unos 317.600; a Alemania, 272.900; y a la URSS, 192.000.

LAS CIFRAS DEL HORROR.

A día de hoy, se calcula que en la II Guerra Mundial murieron 19.562.880 militares y 47.120.000 civiles; en total, unas 66.682.880 personas, cifra muy superior a los diez millones de la Gran Guerra. Los Estados con las mayores pérdidas fueron:

Estado Número de muertos
Unión Soviética 32.500.000
China 16.600.000
Polonia 3.620.000
Alemania (junto a Austria) 3.614.000
Japón 2.420.000
Yugoslavia 1.600.000
Imperio británico 479.000
Italia 400.000
Francia 238.000
Estados Unidos 174.000

               

La matanza había sido precedida en España por la muerte de unas 94.649 personas a manos de la represión franquista y de otras 37.843 víctimas en el campo republicano. En total, la guerra costó la vida de 540.000 personas en un país con 24.693.000 en 1936.

LA MISERIA DE LA POSGUERRA.

En mayo de 1945, tras la capitulación de la Alemania nazi, Europa era un continente destruido. El derrotado Japón de meses más tarde no ofrecía un panorama más halagüeño. Los imperios británico y francés eran una sombra de sí mismos, cuando en Asia se protestaba para su liquidación. Dos colosos permanecían en pie tras la hecatombe: los Estados Unidos y la URSS. Sus diferencias ya se manifestaron durante la guerra, y amenazaban con declarar un nuevo conflicto en 1947, de proporciones más dantescas si cabe.

El racionamiento y la miseria era el pan de cada día de millones de europeos. Los desplazamientos forzados, como el de cerca de catorce millones de alemanes, agravaron el problema humanitario, que amenazaba con convertirse en un notable estallido social. El llamado Plan Marshall, rechazado por los soviéticos, evitó los peores extremos de la pobreza y del hambre, facilitando la integración de las comunidades económicas europeas.

LA ESPAÑA DE LA AUTARQUÍA EN LA GUERRA FRÍA.

En diciembre de 1946, la flamante ONU condenó por apoyar al Eje al régimen de Franco, que se aferró a una política económica autárquica que ocasionaba pobreza y corrupción. Mientras, la oposición había pasado a la ofensiva con las acciones del maquis en comarcas como la de Requena.

Algunos republicanos españoles pensaron que la caída del III Reich se acompañaría de una acción más decidida de los Aliados contra Franco. Se equivocaron. Estados Unidos y Gran Bretaña no pasaron del rechazo formal por temor a la influencia de la URSS. Truman llegó a considerar la ayuda económica a España, pero le disuadió la persecución franquista de los protestantes. Sin embargo, la Guerra Fría determinaría que los Estados Unidos se aliaran con el anticomunista Franco.

LAS RUTAS DE LOS DESPLAZADOS Y LOS EXILIADOS.

Se ha calculado que cerca de medio millón de personas tuvieron que abandonar España por culpa de la guerra. El exilio republicano afectó a personas de todas las edades. Para muchos comenzó en los campos de internamiento de Francia, y concluyó lamentablemente para algunos en el matadero de Mauthausen. Algunos afortunados pudieron desplazarse hacia México, donde la República dispuso su primera sede fuera de España.

En el pasado mes de junio de 2022, la Agrupación de la Memoria Histórica y Democrática del IES UNO realizó la ruta de la Retirada, la de la salida republicana por la Cataluña de 1939. Se pudo comprobar que en el Sur de Francia se escribió un capítulo de la Historia de España, no siempre bien conocido, el de un país que también sufrió la gran tormenta del siglo XX.

Nuestra II Semana de la Memoria Histórica y Democrática, del 20 al 24 de marzo de este 2023, rinde cumplido homenaje a todas las víctimas de la brutalidad desatada en aquella era de la violencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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