LOS ALUMNOS DE BACHILLERATO SE QUEJAN DE LOS PROFESORES DURANTE LA GUERRA CIVIL.

 

Durante la Guerra Civil se produjeron importantes cambios en la España republicana. Grupos tradicionalmente subordinados reclamaron un mayor protagonismo social, que a veces lograron por medios revolucionarios. La transformación no solo alcanzó a los campos y a las fábricas, sino también a los institutos de Bachillerato, donde el alumnado hizo sentir su voz. Aumentó en consonancia la sindicación a la Federación Universitaria Escolar, cuyos representantes tomaron la palabra en claustros, reuniones académicas antes circunscritas al profesorado. El comportamiento de algunos profesores se vio denunciado, como sucedió en el claustro del 28 de noviembre de 1938 del Instituto de Bachillerato de Requena (el actual IES UNO). A través del acta consignada, podemos ver cómo era la enseñanza de la época y el estado de las relaciones entre alumnos y profesores:

“Los alumnos de la FUE dicen han de formular algunas denuncias de los alumnos. Una de ellos se refiere a que el profesor de Latín, Sr. García Zurdo, muestra predilección por algunos alumnos toda vez que a unos pregunta la traducción y a otros no pregunta los casos, contestando el Sr. García Zurdo que precisamente al único que no ha exigido los casos con la extensión acostumbrada en clase, por no haber sido alumno suyo el año último en que estudió la sintaxis, es el autor de la denuncia, que si a la supuesta favorecida no le preguntó los casos (cosa que no recuerda) fue porque el tiempo apremiaba y había que dictar la traducción del día siguiente, por no tener los alumnos este año libros de texto de traducción y que desde luego hacía presente a los alumnos de la FUE que en clase es el profesor el que ha de juzgar las cuestiones a preguntar según el momento y las circunstancias y no cree que los alumnos puedan imponer al profesor la calidad ni la cantidad de las preguntas, y respecto a la supuesta favorecida muestra el libro diario de clase en el que constan las calificaciones siguientes: en latín, tres ceros y un tres, faltas de asistencia cuatro justificadas y cuatro sin justificar, de Filosofía sin calificaciones aun, por empezar a preguntar hoy y nueve faltas de asistencia sin justificar y tres justificadas; ruega a la FUE dé cuenta a su Comité de la calidad de la denuncia para que acuerde aconsejar a sus afiliados de denunciar, si las hay, cosas de más trascendencia. El representante de la FUE dice no es cosa del Sindicato esta denuncia, sino que un alumno particularmente le ha coaccionado a hacerla, haciéndole observar el Sr. Comisario Director que él asiste a los Claustros como representante de la FUE y solo en nombre de la misma debe y puede hablar.

“La otra denuncia se refiere a los retrasos en salir de clase que en algunos grupos tiene el Sr. Villora, cosa que también se les rebate desde el punto de vista de que su profesor puede alargar la clase según le convenga y los alumnos no deben protestar por que se les haga trabajar, sino todo lo contrario.”

Fuente.

ARCHIVO HISTÓRICO DEL IES UNO DE REQUENA, Actas del claustro de 1928 a 1950.

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