PLANES PARA LA SOLUCIÓN FINAL.

 

En diciembre de 1941, la Alemania nazi dominaba una buena parte de Europa. Se ejecutaron entonces crueles políticas de eliminación de personas, forzando los movimientos de población. Sobre los judíos cayó una hecatombe de dramáticas proporciones, y el subsecretario de Estado Luther hizo su aporte particular a tan deplorable actuación. Se encargaba en el Ministerio de Asuntos Exteriores del departamento de Alemania, e indicó cómo los Estados satélites del III Reich podían colaborar en la dantesca solución final. Se deberían, según él, seguir los siguientes pasos:

1º. Deportación hacia el Este de todos los judíos residentes en el Reich, Croacia, Eslovenia y Rumanía.

2º. Deportación de todos los judíos alemanes de los territorios ocupados, ya que habían sido privados de su ciudadanía.

3º. Deportación de todos los judíos serbios.

4º. Deportación de todos los judíos entregados al III Reich por el gobierno de Hungría.

5º. Enviar a los gobiernos de Rumanía, Eslovaquia, Croacia, Bulgaria y Hungría una declaración de deportación de sus judíos residentes.

6º. Bulgaria y Hungría deberían adoptar leyes como los Decretos de Núremberg.

7º. Los demás gobiernos europeos deberían legislar contra los judíos.

8º. Ejecución de tales medidas con la participación de la Gestapo.

Italia, España y Hungría pusieron objeciones a semejante colaboración, y el III Reich optó por presionar a través de acuerdos bilaterales de deportación. Como el gobierno húngaro volvió a negarse a seguir las instrucciones alemanas, la cuestión se abordó con crudeza en la conferencia de Wannsee, reunida finalmente el 20 de enero de 1942.

La conferencia fue convocada por Heydrich, la mano derecha de Himmler, y levantó acta Eichmann, encargado de cuestiones logísticas. Reunió a un grupo de funcionarios de segundo nivel del III Reich para coordinar sin fisuras la “solución final a la cuestión judía”. En la misma, se dejó claro que:

1º. Era considerado judío todo aquel que tuviera padre o madre judía.

2º. La emigración forzada o expulsión de judíos del territorio del III Reich desde 1933 era calificada de insuficiente.

3º. La eliminación de un millón de judíos desde el inicio de la guerra se estimó demasiado costosa en munición y otros recursos, por lo que se debería emplear otra forma.

4º. La eliminación completa de judíos o deportación se iniciaría, de manera práctica, en Alemania, Austria y el protectorado de Bohemia y Moravia.

5º. Los judíos se dirigirían a guetos de tránsito en el gobierno general de Polonia, donde serían clasificados y empleados en la construcción de carreteras, como la que enlazaría Alemania con Ucrania.

6º. De los judíos se sacaría el máximo provecho y trabajarían hasta morir extenuados.

7º. Se celebró que Rumanía nombrara un comisario de Asuntos Judíos.

8º. Hungría debería aceptar en un  futuro próximo un asesor de problemas judíos.

9º. Eslovaquia y Croacia no plantearían importantes objeciones.

Todo ello se abordó en apenas una hora y media. En las actas, Eichmann empleó la palabra deportación en lugar de aniquilación por instrucción de Heydrich. En los últimos momentos de la guerra, se intentaron destruir hasta treinta copias editadas de las mismas, pero las de Luther acabaron en manos del fiscal del Tribunal Militar Internacional de Núremberg, el estadounidense Kempner. Lo cierto es que a comienzos de 1942 las puertas del infierno estaban abiertas: en sus planes de asesinato, Eichmann apuntó a once millones de judíos de toda Europa, incluyendo a tres mil portugueses y seis mil españoles. La más cruel bestialidad carecía de límites.

Para saber más.

Arnold J. Toynbee (director), La Europa de Hitler, Barcelona, 1985.

 

 

Presentación en Genially del Proyecto “Adela Gil Crespo”

El jueves, 15 de diciembre, participamos en el IV Encuentro de centros por la Memoria para exponer nuestro proyecto con la ayuda de esta presentación elaborada con Genially. En todas y cada una de sus diapositivas se condensa buena parte de nuestra trayectoria presente y futura, de la mano de Adela Gil Crespo y de voluntad de recuperar la memoria histórica y democrática de nuestra localidad.

EN BUÑOL, SEGUIMOS TRABAJANDO POR LA MEMORIA.

 

Un año más, el IES UNO ha vuelto a participar en una nueva Trobada, la cuarta, de la Xarxa Mai Més por la Memoria Histórica y Democrática, esta vez en la localidad vecina y hermana de Buñol. Para las personas que componemos la Asociación de Memoria del Instituto, es un inmenso honor y un placer no menor participar en un encuentro con otros compañeros y estudiantes de otros centros, con personas preocupadas por la cuestión desde hace tiempo (como el investigador Adrián Blas Mínguez), entidades como la Amical de Mathausen o el testimonio de familiares de víctimas, como Lourdes Vidrier, con familia en Casas de Eufemia.

En el espacio reservado a la exposición de proyectos, hemos expuesto nuestro trabajo y sus logros, no escasos, en este año transcurrido, ciertamente fructífero.

Apuntada nuestra actual condición institucional y sus puntos más sobresalientes, hemos entrado en harina, la del trabajo del día a día en el aula. En tercero, comenzamos a estudiar los oficios tradicionales, dentro del mundo del Antiguo Régimen.

Estudiamos en cuarto la vida juvenil de la Posguerra, con las circunstancias de los quintos y del exilio interior femenino. No olvidamos a los que quisieron dignificar su vida, como la profesora Adela Gil Crespo, dentro de nuestro ciclo trienal dedicado a la historia del IES UNO.

En primero de bachiller, analizamos la dura represión franquista, con documentos y testimonios orales, a partir de casos individuales, los que podían haber hecho una Requena más justa. Y como colofón, documentamos en Berlín el exilio y la emigración española y requenense, en un notable nudo del siglo XX.

Nos hemos ofrecido a que las personas interesadas puedan compartir nuestro ambiente de trabajo, en la próxima Trobada, en Requena, tierra de compleja Historia, irreductible a los tópicos, por mucho que se le haya cargado de lugares comunes.

De las reflexiones surgidas en las exposiciones, testimonios y aportaciones de la Mesa Redonda, podemos destacar varios elementos esenciales. El trabajo paciente es el método más seguro para alcanzar resultados, en el aula y fuera, con el que se consigue poner un muro a la intolerancia, uno de los males sociales más graves. La investigación siempre depara detalles tan extraordinarios como novedosos, que enriquecen nuestra visión. Valorar la experiencia de los veteranos, de aquellos que sufrieron, por parte de la juventud que cobra conciencia es uno de los mayores tesoros que se pueden conseguir. Así podremos decir con orgullo:

“Concededme que este hijo mío sea, como yo, ilustre entre los troyanos e igualmente esforzado; que reine poderosamente en Ilión; que digan de él cuando vuelva de la batalla: ‘¡Es mucho más valiente que su padre! ‘; y que, cargado de cruentos despojos del enemigo a quien haya muerto; regocije el alma de su madre.”

 

ADMINISTRAR EL DINERO DEL INSTITUTO EN 1934.

 

Cuadrar las cuentas es muchas veces más fácil de decir que de hacer. No obstante, algunos con buena voluntad lo hicieron y lo hacen. Esperemos que lo continúen haciendo. Los Institutos de Secundaria no escapan a tal arte contable, y en el Instituto de Bachillerato de Requena (el actual IES UNO) se cuadraron con detalle por su Junta Económica a fines del curso 1933-34, concretamente un 12 de julio de 1934, meses antes de que la tensión política retorciera todavía más la vida española.

En aquel tiempo, la autonomía financiera era teóricamente mayor que la actual, aunque siempre se quede en el chocolate del loro. Como los ingresos por matrículas eran de singular valor, se hizo un interesante balance de los matriculados.

Con matrículas de honor no se registró ningún colegiado, pero sí once alumnos varones y cinco mujeres en régimen educativo oficial, y veintidós varones y tres mujeres en el educativo libre. Se reconoció la gratuidad de matrícula a un varón y a siete mujeres en el oficial, y a dieciocho varones y tres mujeres en el libre. En las matrículas de pago ordinarias, se registraron en el oficial 401 varones y 85 mujeres, y 3.866 varones y 713 en el libre, cifras ciertamente importantes, pues no olvidemos que uno de los pocos Institutos de la provincia de Valencia por aquel entonces era el de Requena. Además, 522 varones y 394 en el libre hicieron el pago de extraordinarias.

No se apuntaron trasladados, ni instituciones complementarias, pero sí elementos tan valiosos como el patrimonio bibliográfico. La biblioteca atesoraba 1.432 obras en 780 volúmenes (una preciosa indicación), a disposición de profesores y alumnos, llegándose a calcular un promedio anual de 5.680 lectores, atendidos en 480 horas de servicio bibliotecario.

No se olvidaron, ni por asomo, otras actividades, que aportaban ciencia y requerían de recursos, como las 166 horas de Física, las 156 de Gimnasia, cinco excursiones a núcleos urbanos, diecinueve al campo, una visita de carácter musical y con exposiciones, otra a un lugar histórico-artístico, y seis conferencias ofrecidas por profesores del Instituto.

Sentadas así las bases, se desglosó el presupuesto, con sus partidas de ingresos y gastos.

En la de ingresos ordinarios de gestión directa, se percibieron 1.620 pesetas por los servicios educativos (a razón de quince pesetas), 1.566 por matrículas oficiales (a razón de tres), 12.537 (a tres pesetas), 10.477 por formación de expedientes (a 2´50), 20.895 por la inscripción de alumnos en régimen educativo libre (a cinco), 1.467 por expedientes de ingreso, 5.500 por la expedición de títulos del bachillerato elemental, y 7.380 por los repasos voluntarios, cobrándose por cada mes unas diez pesetas. En total, se ingresaron 61.442 pesetas.

Entre los gastos ordinarios de gestión directa, no se hicieron constar los de oficina o mantenimiento, quizá por correr a cuenta del Ayuntamiento. Los servicios de cultura (como la excursión de visita a Valencia, Tarragona, Barcelona y Zaragoza) supusieron el pago de 4.933 pesetas; los de matrícula y certificaciones, el de 23.147; y las gratificaciones y permanencias de profesores, 7.380. En suma, 35.460 pesetas de gastos.

La diferencia anual entre ingresos y gastos era favorable, de 25.982 pesetas, un saldo que la Junta Económica reducía a 20.664 por cuestiones pendientes de otros ejercicios.

Se incorporaban a esta base, los ingresos y gastos correspondientes al Estado, al Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Los ingresos eran de 4.080 pesetas por los derechos de matrícula oficial; 50.072, por los de matrícula no oficial; y 6.007 por timbres y pólizas, lo que sumaba 60.159 pesetas, cantidad muy cercana a la de la primera partida de ingresos. Entre los gastos con los que corrió el Estado, se encontraron la consignación presupuestaria para los profesores de 32.856 pesetas, y las 4.000 para el personal administrativo, unas 36.856 pesetas, superiores a los dispendios de la partida gestionada por el Instituto.

Con un remanente de 23.303 pesetas de los fondos del Estado y un saldo acumulado de 20.664, el Instituto disponía sobre el papel de 43.967 pesetas, algo que no estaba nada mal en los tiempos de la Gran Depresión, que no dejaron de golpear a España. Los pagos de matriculación, como hemos visto, resultaban esenciales: estudiar en aquellos tiempos no estaba al alcance de muchos, y durante la Guerra Civil se intentaría ampliar la gratuidad de estudios a todos aquellos con capacidad intelectual que carecieran del maldito parné.

Fuente.

ARCHIVO HISTÓRICO DEL IES UNO DE REQUENA, Sección Económica, Presupuestos.