EL INFIERNO DEL 36 EN HUESCA.

 

La ciudad de Huesca asistió a importantes cambios urbanos y de servicios sociales entre 1931 y 1936. Atenta a lo que había acontecido en Jaca, la sublevación del 12 al 13 de diciembre de 1930 encabezada por los capitanes Galán y García Hernández, sus fuerzas antimonárquicas se impusieron por catorce concejales a seis a los partidarios de Alfonso XIII en las trascendentales elecciones municipales del 12 de abril de 1931. De mayo de 1932 a octubre de 1934 y del 21 de febrero a abril de 1936 fue alcalde Manuel Sender, muy vinculado a Azaña. Su hermano, el famoso novelista Ramón J. Sender, había militado desde mozo en las filas del anarquismo. En la ciudad, que por aquel entonces llegó a los 15.000 habitantes, los afiliados de la CNT en el Alto Aragón se mostraron muy activos. El artista ácrata Ramón Acín, amigo del capitán Galán, ejercía como profesor de dibujo en la Escuela Normal de Magisterio de una localidad con fuertes simpatías por el régimen republicano. No es casual que el propio Acín financiara en 1933 Las Hurdes, tierra sin pan de Buñuel con sus ganancias del premio gordo de la Lotería.

Las noticias de lo acontecido en Marruecos la tarde del 17 de julio llegaron a Huesca al día siguiente de forma clara. Por la noche del 18, una multitud reclamó ante el Gobierno Civil la entrega de armas para hacer frente a la insurrección militar. Sin embargo, el gobernador (el alicantino Agustín Carrascosa) aseguró al propio Acín y a otros que todo estaba bajo control. Miembro de Unión Republicana, sus relaciones con varios integrantes de la Izquierda Republicana de Azaña no eran buenas. Temeroso de los cenetistas, había aconsejado reforzar las unidades de la Guardia Civil, que se sumarían al golpe junto a las de la Guardia de Asalto. El 19, Carrascosa (tachado de traidor por algunos) resignó el mando y fue arrestado en su domicilio. El capitán José María Vallés detuvo al alcalde, el significado médico Mariano Carderera, que primero fue a parar a la Prisión Provincial y luego a Comandancia. Terminó fusilado, igual que otras personas.

Bajo la inconsistente acusación de masonería, cuando el Triángulo Joaquín Costa de Huesca apenas contaba con doce integrantes, se ejecutaron en los primeros momentos de la Guerra a unas ochenta y cinco personas. La represión franquista en la provincia, prolongada en la Posguerra, se llevaría por delante a un total de 1.519. En los libros de registro de asistencias de la Cruz Roja en la capital se pueden leer en el apartado de Traslados expresiones como  “del campo de tiro al depósito”.

No eran meras palabras, precisamente. Se ejecutó al que fuera alcalde Manuel Sender, al presidente de la Cámara de Comercio Mariano Santamaría (detenido por tres falangistas en su negocio de tocinería el 12 de agosto), al inspector provincial de Sanidad (el médico socialista Pablo Montañés) o al significado Ramón Acín. Oculto en los primeros días de la Guerra, salió de su escondite el 6 de agosto al conocer el maltrato a su mujer Concha Monrás. Ese mismo día murió fusilado en las tapias del cementerio oscense. Diecisiete días más tarde, también caería ella, dejando dos huérfanas, Katia y Sol, de trece y once años respectivamente.

Paralelamente, las fuerzas leales a la República trataron de recuperar la ciudad. A las 8.30 del 21 de julio tres aviones republicanos arrojaron sobre Huesca pasquines, que causaron muy escaso efecto. Poco más tarde caerían las primeras bombas sobre el cuartel Alfonso I. Se movilizó hacia allí a la columna miliciana Carlos Marx el 24 y al día siguiente a la Ascaso, reforzadas con tropas de Barbastro. Los sublevados no estaban dispuestos a perder Huesca, y enviaron fuerzas de requetés de Navarra, una bandera de la Legión y un tabor de Regulares. Daba comienzo el largo asedio de Huesca, que se prolongaría hasta marzo del 38, mientras dentro de la ciudad la represión seguía su inflexible curso.

Para saber más.

José Luis Giménez, “El frente de Huesca capital (1936-1938)”, Annales: Anuario del Centro de la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Barbastro, 6, 1989, pp. 35-50.

 

LOS NAZIS Y EL CONTROL DE PRECIOS.

 

 

Una de las obsesiones del III Reich fue el expansionismo más agresivo, lo que hizo saltar el gasto militar del 4% de 1933 a la mitad del presupuesto en 1938, cuando la guerra parecía inminente. Al final de la República de Weimar, la economía alemana se enfrentaba al formidable reto de la Gran Depresión, con una inflación que pulverizaba el poder adquisitivo de demasiadas personas. Sin embargo, los productores también acusaron el durísimo golpe de la caída de las ventas, lo que llevó a la ruina a muchas empresas y negocios. La evolución del índice de los precios al por mayor en Alemania, sobre la base 100 del año 1913, resulta bien elocuente de tales dificultades:

Años Productos agrícolas Materias primas industriales Medios de producción industriales Objetos de consumo
1928 134´3 134´1 137 174´9
1933 86´4 88´4 114´2 111´7
1936 107´5 94 113 127´3
1937 106 96´2 113´2 133´3
1938 105´9 94´1 113 135´4
1939 108´8 94´9 112´8 136´1
1941 111´2 99´6 113´3 146´8
1942 113´7 102´2 113´5 147
1943 118´6 102´4 113´8 149´6

 

En 1933, el año de la ascensión nazi al poder, los precios de los productos agrícolas pasaban por un momento difícil. Si su desplome fue brutal en comparación con su cotización en 1928, su recuperación resultó inferior a la de los objetos de consumo, que tampoco alcanzaron los niveles anteriores al Crack del 29. La Guerra fomentaría su encarecimiento tanto en un caso como en el otro.

Las medidas económicas de control autárquico del nacional-socialismo, tendentes al rearme, posibilitaron que los precios oficiales de las materias primas industriales y de los medios de producción industrial se mantuvieran en unos niveles estables, oficialmente. En el Plan Cuatrienal de 1936 se congelaron precios y salarios, además de controlar las divisas, las materias primas y la mano de obra. La ruptura de hostilidades del 1 de septiembre de 1939 distó mucho de impugnar semejante política, que no detuvo la inflación real, con los males del mercado negro, y que dejó el pesado fardo de 380.000 millones de marcos de deuda al caer el III Reich.

Para saber más.

Charles Bettelheim, La economía alemana bajo el nazismo, Editorial Fundamentos, Madrid, 1977.

 

LA CONDENA DE LA VIOLENCIA DE LA GUERRA CIVIL.

 

Entre el 17 y el 18 de julio de 1936 tuvo lugar el golpe de parte del Ejército contra el gobierno de la República. Los sublevados controlaron desde el primer momento el Protectorado de Marruecos (de gran importancia militar), pero las dotaciones de la Armada no los secundaron y fracasaron en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia ante la resistencia de las milicias populares, en las que los anarquistas se condujeron de manera particularmente activa. España se dividió trágicamente en dos campos opuestos en una guerra civil que duraría oficialmente hasta el 1 de abril de 1939. La historiografía ha subrayado la paradoja de unos insurrectos que dijeron tomar las armas “preventivamente” contra un hipotético golpe revolucionario y que abrieron las puertas a la revolución con su ataque al Estado republicano. En Requena, la actuación del general Riquelme neutralizó la posible adhesión de la dotación de la Guardia Civil local al golpe, mientras las fuerzas más revolucionarias del Frente Popular se hicieron con la situación. Pertrechadas con explosivos de las obras de la carretera de Valencia y unas cuantas escopetas, ejercieron su autoridad, dispusieron guardias en puntos como el Hospital de Pobres e iniciaron las incautaciones de bienes urbanos y rústicos. Templos como el de Santa María sufrieron daños irreparables, al considerar muchos revolucionarios a la Iglesia una de las grandes causantes de los males de España.

En estas circunstancias, el Ayuntamiento se vio literalmente desbordado. Sus disposiciones no eran acatadas y sus plenos se interrumpieron ante la violencia desatada, que afectó dramáticamente a más de un concejal. El 17 de agosto de aquel fatídico 1936 pudo volver a reunirse un pleno acongojado y mermado, en el que tomó la palabra el alcalde José García Tomás. Pasadas unas semanas, resignarían su autoridad a una nueva Comisión Gestora, pero sus palabras de condena de la violencia son imperecederas:

“En el salón de sesiones de las casas consistoriales de la ciudad de Requena, a las 16 horas, 30 minutos, el Alcalde Presidente D. José García Tomás con asistencia de los señores concejales que al margen se relacionan, declaran abierta la sesión, dando comienzo unas manifestaciones de condenación para el movimiento revolucionario que elementos sin conciencia han promovido, produciendo la ruina de nuestro País y desolación en millares de hogares españoles.”

Queda lo dicho y escrito.

Fuentes.

ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE REQUENA.

Actas municipales del 2 de mayo de 1935 al 5 de noviembre de 1936, nº. 2866.

 

BERLÍN, PUNTO CLAVE DE LA OPERACIÓN WALKIRIA.

 

Antes del ascenso de los nazis al poder, Berlín era una de las metrópolis más vanguardistas del mundo occidental. Su población, antes de la II Guerra Mundial, alcanzó los 4.338.756 habitantes, y su grandeza hizo creer a Hitler que se convertiría en la capital de un imperio que cambiaría el curso de la Historia durante un milenio, el III Reich. Con la colaboración del arquitecto Speer, que escalaría posiciones de poder en el régimen nazi, el Führer soñó en remodelar la ciudad, cambiando su nombre por el de Germania. No sospechaba en 1939 que terminaría siendo el campo de batalla del final de la Guerra, donde terminaría suicidándose, conquistada por los soviéticos y dividida en dos frentes durante la larga Guerra Fría.

El siglo XX marcó trágicamente la vida de los berlineses, y a día de hoy puede visitarse su Centro Monumental de la Resistencia Alemana, que recuerda que no todos los alemanes se sumaron a las filas del nacional-socialismo. En verdad, las primeras víctimas del terror nazi fueron alemanas, aunque no todos los alemanes cobraron conciencia de los males de jugar con fuego. El Centro se sitúa en el antiguo número trece de Bendlerstrasse, al mediodía del Tiergarten, el pulmón verde del centro de la ciudad. Allí se emplazó el Bendlerblock o la sede del Alto Mando del Ejército, donde tuvieron lugar algunos de los acontecimientos de la Operación Walkiria, la que se propuso acabar con Hitler y su autoridad tras la apertura del segundo frente en Europa con el desembarco de Normandía.

Las relaciones entre el Führer que se creía un infalible genio militar, digno de Napoleón, y la alta oficialidad del Ejército fueron complicadas. Muchos generales menospreciaron al cabo bohemio a despecho de las victorias iniciales alemanas en la Guerra. Acusados muchos generales de un elitismo contrario al espíritu popular nacional-socialista, las SS jugaron esta baza para disponer de sus propias fuerzas armadas. Los primeros contratiempos hicieron aflorar la tirantez. Ante la previsión de algún movimiento de disidencia interna, se pergeñó en diciembre de 1941 el primer plan Walkiria, que sería retocado en septiembre de 1943.

Se partía del supuesto de la muerte del Führer Adolfo Hitler en medio del intento de una camarilla de “partidos extranjeros” de hacerse con el control del Reich. Para detenerlo, se declararía el estado de emergencia militar, y el mando pasaría a los comandantes principales del ejército, que lo harían extensivo a las mismas SS. En este engranaje, resultaría clave la actitud del comandante del ejército de reserva, con sede en Berlín.

Tal hombre era en 1944 el general Fromm, en cuya caja fuerte del Bendlerblock las SS encontrarían una lista de implicados en la conspiración, como el juez del Tribunal del Pueblo Freisler, hasta ese momento un seguidor del régimen. Fromm había entrado en contacto con los planes de la conspiración a través del comandante von Stauffenberg, el célebre jefe de Estado Mayor del general von Tresckow. Junto a militares como Olbricht (padre intelectual de la primigenia Walkiria) y Beck, se pensaba atentar mortalmente contra Hitler, tomar el poder y negociar una paz con los aliados, especialmente con los anglo-americanos, para evitar lo peor.

El veleidoso Fromm jugó sus cartas, y llegó a poner en una lista negra a su amigo Speer, de la máxima confianza del Führer. Cuando los generales Beck y von Witzleben le instaron a que pusiera en marcha el plan acordado el 20 de julio del 44, llamó por teléfono a Rastenburg al mariscal Keitel, que le confirmó que Hitler vivía. Había fracasado el atentado en la Guarida del Lobo, en la Prusia Oriental de entonces.

Paralelamente, un confundido oficial Remer intentó arrestar al mismo ministro de propaganda Goebbels, que le hizo desistir de sus intenciones poniéndole al teléfono con el mismísimo Hitler. El golpe había fracasado, y muchos se pusieron al servicio de los leales. El propio Fromm habló  con el temible Himmler, el reichsführer de las SS, y se dedicó a detener y a fusilar a más de uno de sus camaradas de conspiración. Entre otros, ordenó ejecutar a Stauffeenberg y a Olbricht la noche del mismo 20 de julio. A Beeck se le permitió suicidarse. Así pensaba ocultar su implicación.

La lucha por la capital del Reich se había decantado por los seguidores de Hitler, pero Fromm no terminó en el bando vencedor. Tanto Himmler como Goebbels desconfiaron vivamente de sus prisas a la hora de ordenar ejecuciones, y el 21 de julio ordenaron arrestarlo al mismo Remer, ascendido a coronel por Hitler. Acusado de cobardía ante el enemigo, terminaría fusilado el 12 de marzo de 1945, cuando la pesadilla distaba de haber finalizado para las gentes de Berlín.

Para saber más.

Joachim Fest, Plotting Hitler´s Death. The German Resistance to Hitler, 1933-1945, Phoenix, 1997.

 

LA MATRÍCULA DEL INSTITUTO DE REQUENA: SU BIORRITMO DE 1928 A 1947.

 

En el curso 1928-29, hace ya cerca de cien años, el Instituto de Requena (el actual IES UNO) abrió sus aulas, entonces alojadas en el edificio del Carmen. Su matrícula de estudiantes da buena cuenta de su pulso vital en los años trascendentales que contemplaron la caída de la dictadura de Miguel Primo de Rivera, el final de la Monarquía, la II República, la Guerra Civil y la Posguerra del primer franquismo, casi nada.

La matrícula diferenciaba el alumnado que cursaba todas las asignaturas del plan de estudios en el mismo Instituto (la oficial), el que las cursaba desde un colegio privado religioso (como las Escuelas Pías de Utiel) y se examinaba en nuestro Centro, y el que de forma libre también se examinaba aquí formándose en otro centro de otra localidad. Por entonces, no todos los jóvenes tuvieron la fortuna de formarse en la Enseñanza Secundaria, considerada la antesala de los estudios superiores universitarios, a pesar que en los tiempos anteriores a la Guerra se acordaron en claustro el equivalente de las becas: las exenciones de pagos de derechos de estudios, que dejaban de ser percibidos como ingreso salarial por un profesorado altruista.

Una parte importante de los matriculados, especialmente los de la forma libre, no eran de Requena ni de su comarca, sino de otros puntos de la geografía valenciana y del resto de España, pues en 1928-29 nuestro Instituto era uno de los tres de toda la provincia de Valencia, junto al de Játiva y al de la propia capital. En el registro de salidas de su Archivo Histórico, se conserva una relación numérica de su matrícula desde el curso 1928-29 al de 1946-47. Se le puede reprochar que no contenga los datos de los cursos correspondientes a la Guerra Civil, cuando el Instituto mantuvo su labor contra viento y marea, pero aun así resulta ser una fuente histórica preciosa:

Curso académico. Número de matriculados de forma oficial. Número de matriculados de forma colegiada privada. Número de matriculados de forma libre. Total.
1928-29 23 17 172 212
1929-30 35 34 191 260
1930-31 52 25 258 335
1931-32 87 563 650
1932-33 107 839 946
1933-34 121 781 902
1934-35 111 277 388
1935-36 151 257 408
1939-40 18 18
1940-41 215 49 264
1941-42 258 41 299
1942-43 214 30 37 281
1943-44 193 23 155 371
1944-45 196 43 231 470
1945-46 214 34 315 563
1946-47 180 47 584 811

 

Se observa a las claras la laicización de la Enseñanza Pública en España entre la instauración del régimen republicano y el triunfo del franquismo. La matrícula libre se vio muy afectada a partir de 1934-35 por la apertura del segundo Instituto de Bachillerato de la ciudad de Valencia, el Vicente Blasco Ibáñez. No obstante, la matrícula oficial mantuvo un pulso firme y continuo a lo largo del tiempo y de las circunstancias adversas. Más allá de la intervención del general Varela para mantener el Instituto pasada la Guerra, fue la confianza y estimación de la sociedad requenense la que salvó una de sus más preciadas de la Edad de Plata de la cultura española.

Fuentes.

ARCHIVO HISTÓRICO DEL IES UNO DE REQUENA.

Registro de salidas, año 1947.

 

LOS NÚMEROS DEL TERROR, LOS DE LAS VÍCTIMAS DE LA REPRESIÓN.

 

La ejecución, el asesinato, de un ser humano es detestable, especialmente por razones de conciencia u orientación política. La Guerra Civil desató un siniestro baile de muerte, que se prolongó más allá de 1939. El estudio de la represión ha avanzado bastante en los últimos años gracias a una serie de concienzudas investigaciones monográficas.

La represión franquista se inició en 1936, con el arranque de la Guerra, y resultó especialmente severa durante la Posguerra. En veinticinco provincias se ha podido estudiar ya de forma completa el número de ejecutados. Tales son sus terribles resultados, ordenados de mayor a menor:

PROVINCIA NÚMERO DE VÍCTIMAS
Córdoba 9.579
Sevilla 8.000
Málaga 7.000
Zaragoza 6.029
Asturias 5.952
Huelva 5.455
Granada 5.048
Toledo 3.755
Valencia 3.128
Navarra 2.789
Logroño 2.000
Barcelona 1.716
Cáceres 1.680
Tenerife 1.600
Huesca 1.519
Teruel 1.340
Castellón 1.052
Las Palmas 1.000
Alicante 742
Tarragona 703
Gerona 519
Lérida 450
Almería 373
Segovia 356
Soria 281

 

El número de víctimas suma un total de 72.066 personas, pero ciertas estimaciones la ascienden a 72.833.

Además, otras once provincias han sido estudiadas de manera parcial, con los siguientes resultados provisionales:

PROVINCIA NÚMERO DE VÍCTIMAS
Badajoz 7.909
Madrid 2.663
Cádiz 2.507
Ciudad Real 1.614
Albacete 1.600
Jaén 1.392
Valladolid 1.207
Burgos 1.038
Santander 923
Lugo 625
Salamanca 338

 

Se deben de añadir, al menos, otras 21.816 personas más, lo que arrojaría una cifra parcial de 94.649 víctimas de la represión franquista, muy superior a los 57.000 fusilados estimados antes del establecimiento de la Democracia en España.

Por las mismas fechas, se estimaba que la represión en el campo republicano había alcanzado las 70.000 víctimas. Los resultados de las recientes investigaciones son los siguientes:

PROVINCIA NÚMERO DE VÍCTIMAS
Madrid 8.815
Provincias catalanas 8.352
Valencia 2.844
Málaga 2.607
Ciudad Real 2.186
Córdoba 2.060
Teruel 1.702
Badajoz 1.416
Jaén 1.368
Castellón 1.031
Granada 994
Albacete 920
Alicante 840
Zaragoza 742
Murcia 740
Sevilla 480
Almería 471
Huelva 145
Cáceres 130

 

En total, se han cuantificado unas 37.843 víctimas.

La represión desencadenada por la Guerra se llevó a unas 132.492 personas, como mínimo, lo que representaría el 0´536% de los 24.693.000 habitantes de la España de 1936: un coste humano a todas luces excesivo.

Para saber más.

Santos Juliá (coordinador), Víctimas de la Guerra Civil, Editorial Planeta, Barcelona, 2005.

HUIDA AL INFIERNO

 

La Guerra Civil fue un drama y otro drama resultó ser su final, cuando muchos españoles tuvieron que abandonar la tierra de sus mayores para evitar humillación y muerte. Al departamento de los Pirineos Orientales, la Cataluña francesa, llegó un aluvión de refugiados, muchos de los cuales fueron internados en verdaderos campos de concentración, como el requenense Francisco Martínez Aser, que terminaría sus días en el matadero nazi de Gusen, cercano al no menos escalofriante Mauthausen.

La vida y época de los requenenses ejecutados en aquella zona exterminadora del III Reich ha sido estudiada con detalle por equipos de estudiantes de primero de Bachillerato del IES UNO de Requena durante el curso 2021-22. Para culminar este año de trabajo humanístico, nuestro Centro ha realizado un viaje de estudios a la tierra que presenció la Retirada, la marcha de soldados y civiles partidarios de la República desde Cataluña. Tal método de trabajo ya lo aconsejó la Institución Libre de Enseñanza. Lo hemos emprendido en compañía de los compañeros del IES Hoya de Buñol, que también trabaja las cuestiones de Memoria Histórica, y hemos contado con el apoyo del Ayuntamiento de Requena para su realización.

A día de hoy, la Coste Rouge es un agradable territorio abierto al turismo, con plácidas estaciones termales que celebran las bondades del Mediterráneo. Aparentemente, nada indica a primera vista el horror vivido hace casi un siglo. Las asociaciones de hijos de refugiados republicanos españoles (la de Fils et Filles de Républicains Espagnols et Enfants de l´Exode, FFREEE) y la labor de personas como Juan Ocaña, que fue cónsul honorario de España en el Sur de Francia, han contribuido a restituir el recuerdo y el conocimiento de este capítulo de Historia española escrito en territorio francés. No ha sido fácil, ya que el tema del colaboracionismo de Vichy con los nazis todavía resulta espinoso para ciertos sectores de la opinión pública francesa.

Los testimonios de aquellos niños de la Guerra nos han permitido apreciar el drama humanitario vivido alrededor del campo de la playa de Argelès-sur-Mer, desbordado en marzo del 39 por la concentración de hombres, mujeres y criaturas pequeñas. No menos impactante resulta la visita al centro de reclusión de Rivesaltes, en el Sáhara del Midi, donde el calor y los tábanos hacen de muy difícil pasar los meses de verano. Su muy documentado Memorial desgrana los pormenores de un infierno que martirizó a republicanos españoles, judíos de toda Europa y otras personas durante la II Guerra Mundial. La exposición allí de parte de las obras de Josep Bartolí plasma todo el horror padecido, que más tarde se prolongaría con la concentración de argelinos colaboradores con los franceses.

Un balsámico contrapunto a tanta amargura es la recientemente recuperada a la memoria y al público Maternidad Suiza de Elna, donde vinieron al mundo 595 niños y niñas, muchos de madres republicanas recluidas en campos. Algunos pequeños de origen judío salvaron su vida con el españolísimo nombre de Antonio. No debe de olvidarse que la Gestapo llegó a cerrarla en 1944. Mientras tanto, una persona de la calidad humana de la enfermera suiza Elisabeth Eidenbenz, verdadera activista por los Derechos Humanos, se consagró a dar vida en medio de la desolación, atendiendo al día a día en todos sus pormenores.

Tal obra todavía, si cabe, se acrecienta si tenemos en cuenta que a fecha de 2022 ignoramos los nombres de muchos niños que murieron en los campos. Para los que buscan a un familiar cuyo cuerpo no han localizado, hay una tumba que simboliza a todos los que padecieron el exilio, la de Antonio Machado en Colliure, donde tuvimos la grata experiencia de homenajearlo y de contar con la lúcida conversación de las personas de la Fondation Antonio Machado Colliure.

Para los jóvenes, incluso para gente más mayor, lo sucedido hace décadas puede parecer lejano, aunque apenas nos separan un par de generaciones históricas de la guerra, la persecución, el hambre y el crimen. Como colofón, emprendimos una marcha senderista entre Cerbère y Portbou, a horcajadas de la frontera que tuvieron que cruzar demasiadas personas. Reflexionar mientras se hace camino al andar es muy bueno.

Y olvidar no es nada bueno, pues no podemos ignorar quiénes somos en realidad. En aquel trozo de Francia con corazón español todos han estado unánimes en su recomendación, desde particulares a instituciones como el Memorial del campo de Argelès: la Historia debe de saberse y la Escuela, con mayúsculas, contribuir a ello, con la esperanza que nadie vuelva a sufrir el infierno sobre la tierra.

EL IES UNO, EN LA XARXA MAI MÉS

La Xarxa Mai Més, iniciativa de la Amical de Mauthausen y otros campos, integra a distintos municipios y centros educativos en las tareas de recuperar y defender la memoria de la deportación republicana, además de los Derechos Humanos. En su III Jornada de Jóvenes, celebrada en Alcoy el viernes 9 de diciembre de 2021, participaron por Requena estudiantes y profesores del IES UNO.

Se presentó en sociedad el Proyecto de Memoria Histórica y Democrática Adela Gil Crespo, en honor de una ilustre profesora del Instituto en los duros años cincuenta. Su estructuración en tres niveles fue expuesta al auditorio. Se desglosó el trabajo de los oficios tradicionales de Requena y su comarca en 3º de la ESO, el estudio de la figura de Matilde Moliner y su tiempo por el alumnado de 4º de la ESO, y los trabajos de investigación sobre los deportados republicanos a Mauthausen a cargo de grupos de 1º de Bachillerato, que concurren en un concurso con jurado, cuyos ganadores podrán realizar un viaje de estudios al mismo campo de Mauthausen. También se ofrecieron unas primeras conclusiones de trabajo.

El Proyecto recibió muy buena acogida por parte de la concurrencia, a todos los niveles, en una Jornada muy enriquecedora en lo didáctico y en lo humano. Otros Institutos de la Comunidad Valenciana, como el IES de Buñol, expusieron sus propuestas y realizaciones, que fueron desde recitales de poesía y música a elaboradas dramatizaciones. La propuesta de cómic histórico del Fòrum de la Memòria Històrica i Democràtica de Cocentaina resultó particularmente sugerente. En lo humano, destacamos los emotivos testimonios de familiares de deportados de Alcoy, cuya memoria se honra en el monumento sito a la entrada del puente Paco Aura.

Se hizo entrega en la Jornada a cada Instituto de un olivo para ser plantado. Nuestro símbolo de paz y concordia fue plantado en el patio del IES UNO el 22 de diciembre de 2021, toda una muestra de confianza en un futuro mejor, orientado por la cultura y el respeto por los demás.