LA NAVIDAD DEL 36 EN EL INSTITUTO DE REQUENA.

 

La Guerra Civil lo trastocó todo, pues no hubo aspecto de la vida de las gentes que no conmocionara. El curso académico 1936-37 distó mucho de ser convencional, y su comienzo fue perturbado por la vorágine de los acontecimientos. Dividida España en dos bandos, algunos profesores del Instituto de Bachillerato de la republicana Requena (el actual IES UNO) reemprendieron sus tareas docentes en la medida de sus posibilidades, ajustándose a las formas académicas que habían regido hasta entonces. El último claustro del Instituto antes del estallido de la Guerra se había celebrado el 13 de enero de 1936, cuando ninguno de sus participantes imaginaría que el siguiente se realizaría en la Navidad del 36, con una España desagarrada. Era necesario reemprender la enseñanza, la vida cultural de los jóvenes y de proporcionar a los más vulnerables una beca de estudios que los salvara del horror cotidiano. En consecuencia, así se procedió:

“En Requena, a veinticinco de diciembre de mil novecientos treinta y seis, reunidos en el local de costumbre de este Centro a las doce de la mañana los señores que se expresan al margen (los profesores Grandía, Rubio, Navas, Guijarro y Pérez), previa citación por Secretaría y bajo la Presidencia del Señor Director, una vez leída por mí aprobada por unanimidad el acta de la sesión anterior, se acordó a propuesta de la Presidencia que las clases den comienzo en este Centro el día uno de enero próximo, según lo dispuesto por la Superioridad y elevar a la aprobación del Ilustrísimo Señor Rector de la Universidad de Valencia el horario de clases que ha de regir en el próximo curso de mil novecientos treinta y seis a mil novecientos treinta y siete.

“Y no habiendo más asuntos de qué tratar, el Señor Director levantó la sesión, de lo que como Secretario certifico. Vº. Bº. Grandía.”

Fuente.

ARCHIVO HISTÓRICO DEL IES UNO DE REQUENA, Actas del claustro de 1928 a 1950.

ACCIONES GUERRILLERAS ANTIFRANQUISTAS EN GALICIA.

 

A pesar de la importancia de sus núcleos portuarios, con destacados grupos obreristas, y de sus formaciones autonomistas, Galicia fue controlada por los sublevados desde los inicios de la Guerra Civil. Sus contrarios pronto se acogieron al monte, y con la llegada en 1937 de combatientes republicanos de Asturias ya emprendieron acciones más ofensivas, de tal modo que la Federación de Guerrillas de Galicia-León fue la más madrugadora de la Posguerra, conformada en líneas generales en 1943.

Entre 1939 y 1960, las guerrillas antifranquistas actuaron de distintos modos, destacando el importante número de ataques contra la propiedad. De la dureza de la lucha da idea que cayeran 297 guerrilleros frente a 45 agentes de las fuerzas de orden público. En la estrategia contra la guerrilla fue esencial la detención de sus enlaces, ciertamente numerosos, para privarla de sus apoyos en el territorio. Las cifras que ofrecemos a continuación indican que sus acciones no resultaron ser una simple anécdota:

Refriegas con fuerzas del orden 203
Muertos entre la población civil 217
Secuestros 58
Sabotajes 84
Robos 1.133
Guerrilleros muertos 297
Guerrilleros heridos y apresados 36
Guerrilleros entregados 102
Enlaces de guerrilla detenidos 3.348
Fuerzas de orden público muertas 45
Fuerzas de orden público heridas 46

 

Fuente.

C. Fernández Casanova, Franquismo y transición política en Galicia, La Coruña, 1985, pp. 83-84.

PARÍS, LIBERADO POR LOS ALIADOS.

 

Tal día como hoy, un 25 de agosto de hace 78 años, París era liberado de la ocupación alemana. Las primeras fuerzas aliadas que entraron en la capital fueron las de la 9ª compañía de la 2ª división blindada de la Francia Libre, comandada por el general Leclerc, la Nueve. Capitaneada por el francés Raymond Dronne, estaba formada por unos 150 republicanos españoles, mayoritariamente anarquistas, socialistas, poumistas o simplemente contrarios a Franco. La Nueve desembarcó en Normandía entonando La cucaracha, encuadrada en el III Ejército estadounidense al mando del general Patton. Aquel 25 de agosto, los soldados extremeños del blindado Guadalajara, en honor de la batalla de la Guerra Civil, fueron los primeros en alcanzar la plaza de ayuntamiento. Al principio marginada, su contribución a la victoria contra el nazismo ha sido justamente reivindicada en los últimos años.

En un plano más amplio, el general Eisenhower, el jefe supremo de las fuerzas Aliadas que dirigió la Operación Overlord (el desembarco de Normandía), explicó así en sus memorias de guerra la liberación de la Ciudad de la Luz. No citó a los republicanos españoles, pero su narración no deja de tener interés:

“Un problema especial que se agudizó hacia finales de agosto fue el de fijar lo que había de hacerse con París. Durante todas las operaciones preliminares tuvimos que adoptar laboriosas medidas para no bombardear la capital francesa. Aun dentro del programa de destrucción de comunicaciones en Francia, por lo que toca a la región parisina lo hicimos por medio de ataques a nudos ferroviarios, dejando indemnes las estaciones del interior de la urbe. Con igual finalidad general deseábamos que París no llegara a convertirse en campo de batalla, y, en consecuencia, planeamos operaciones para aislar y rodear la zona circundante, obligando así a rendirse a la guarnición defensora. Desconocíamos, desde luego, el estado y la situación de los habitantes de la ciudad. Por el momento, era nuestra intención ahorrar en lo posible municiones y gasolina para el combate, a fin de adelantar cuanto pudiéramos nuestras líneas, y yo contaba con demorar la ocupación efectiva de la capital hasta que se tuviera noticia de que sus habitantes carecían de lo más indispensable para subsistir.

“En este sentido, frustró mis propósitos la actividad de las fuerzas de franceses libres dentro de París. En toda Francia, estas fuerzas habían sido de inestimable utilidad durante la campaña. Se mostraron particularmente eficaces en Bretaña, y en toda la extensión del frente nos ayudaron en multitud de formas. Sin su excelente concurso, la liberación de Francia y la derrota del enemigo en el oeste de Europa habrían consumido mucho más tiempo, y nos hubiera costado pérdidas bastante mayores. Así, cuando los franceses libres se alzaron en armas, fue necesario acudir rápidamente a su socorro. La información indicaba que no habría un choque de importancia, y se esperaba que la llegada de una o dos divisiones aliadas bastaría para dejar libre la ciudad.

“El general Bradley concedió el honor de la primera entrada a la 2ª división del general Leclerc. Los veteranos de esta unidad habían comenzado en el lago Chad tres años antes, hicieron una marcha casi increíble, a través del desierto del Sáhara, se unieron al VIII Ejército para participar en la última campaña africana, y en esta ocasión, el 25 de agosto de 1944, se rendía a su comandante el general alemán jefe de la guarnición alemana de París. Era un hito satisfactorio de la odisea iniciada en el África central para terminar dignamente en Berchtesgaden, dentro de Alemania.

“Sin embargo, antes de que los alemanes quedaran completamente reducidos en París y la ciudad en orden, tuvo que ser enviada allí la 4ª división americana. Por fortuna, la lucha no ocasionó grandes daños materiales. Desde nuestro punto de vista, la más importante de todas estas favorables circunstancias fue el hecho de quedar intactos los puentes del Sena.”

Dwight D. Eisenhower, Cruzada en Europa, Barcelona, 2007, pp. 333-334.

 

 

FEDERICO GARCÍA LORCA, DENUNCIADO.

 

En 1928 se publicó una de las obras más populares de Federico García Lorca, el Romancero gitano, que en 1935 mereció hasta tres ediciones de Espasa-Calpe. Al año siguiente, en vísperas de la Guerra Civil, García Lorca fue denunciado por un tal Manuel Navarro Celma, al considerar que el Romancero injuriaba a la Guardia Civil.

Durante un tiempo se pensó que el denunciante era un tipo reaccionario, quizá perteneciente a la Benemérita, pero la realidad resultó ser otra. Era un anarquista barcelonés, que en 1935 fue condenado a prisión en la Modelo de Barcelona por intento de chantaje a Espasa-Calpe. Junto a su cómplice José Pérez Hervás, había exigido 40.000 duros a cambio de no publicar un libro infamatorio contra los consejeros de la editorial.

Al salir de la cárcel, quiso vengarse de Espasa-Calpe con la denuncia del Romancero. No lo consiguió, como se aprecia en esta resolución de la Audiencia Provincial de Madrid:

 “Madrid, seis de abril de mil novecientos treinta y seis.

“Audiencia Provincial.

“Señores de la Sección 1ª don Manuel Pedregal, don Arturo Pérez y don Manuel Salvador.

“Resultando: Que el día treinta y uno de enero último se recibió una denuncia de don Manuel Navarro y Celma por escrito desde Barcelona, a la cual se acompañaba un libro titulado Romancero Gitano y cuyo autor es don Federico García Lorca, porque según dicho denunciante el mencionado libro contenía conceptos y frases injuriosas para el Instituto de la Guardia Civil: sin que de las diligencias practicadas se haya justificado hecho delictivo alguno.”

Lamentablemente, otros no fueron nada justos con el gran poeta, que cayó fusilado a las cinco menos cuarto de la mañana del 18 de agosto de 1936.

Fuentes.

ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL.

FC-Audiencia-T-Madrid-Criminal, 130, Expediente 9.

EL IES UNO GANA EL 1er. PREMIO DE DIPUTACIÓN.

 

Hoy tenemos la suerte de anunciar una magnífica noticia. La Diputación Provincial de Valencia ha galardonado, en sus Premios de Memoria Histórica La Memoria en la Escuela para el curso 2022-23, al proyecto del IES UNO de Requena con el primer premio.

Además de reconocer una tarea hecha, sin la cual sería impensable proponer algo, el premio abre nuevas posibilidades al trabajo en el Instituto, que ya cuenta con su propia Asociación estudiantil de Memoria.

Todo trabajo histórico, todo, debe partir del estudio riguroso y crítico de las pruebas documentales, desde las contenidas en un archivo hasta las recopiladas en entrevistas, sin olvidar los restos materiales. La época que va desde la proclamación de la II República al primer Franquismo es pródiga en documentos, en vivo contraste con otras muy anteriores. Por muchas pasiones que despierte una época, la historiografía se circunscribe a analizar y a entender el porqué del devenir de los hechos, pues no es una hincha con ínfulas de jueza.

Con la convicción que solo así se consigue una ciudadanía libre, atenta a las pruebas y contraria a los fanatismos, emprendemos nuestro segundo curso de Proyecto, el ahora premiado por la Diputación.

Con el estudio detallado en Cuarto de la ESO de la figura de la profesora Adela Gil Crespo, destacada docente de nuestro Centro en los años cincuenta, nos adentraremos en la condición de las mujeres coetáneas, y veremos los pormenores del exilio interior femenino, el de muchas mujeres que no pudieron manifestarse según su sentir y parecer. Además, estudiaremos las vidas de los soldados de 1931 a 1959, las de los entrañables mozos convertidos más de una vez en carne de cañón.

En Primero de Bachillerato, nos ocuparemos del estudio de la represión acontecida en Requena  durante la Guerra Civil y el primer Franquismo, comparándola con otras comarcas españolas y centrándola en una serie de casos individuales, singulares por su valor histórico.

Emprenderemos con un grupo de Segundo de Bachillerato un viaje de estudios a Berlín, que tendrá en consideración el tiempo que va desde el Nazismo a la caída del Muro. El estudio de una realidad local (sea Berlín, Requena u otra) siempre es enriquecedor, pues brinda valiosos matices a la historia general, que en el fondo es la agrupación de las particulares. Entrevistaremos a españoles residentes allí una serie de años para comprender mejor fenómenos como el de la radicalidad política o el de las migraciones contemporáneas. Con los resultados, se elaborará un documental audiovisual.

En este mes de agosto, marcado por las vacaciones en el calendario escolar, se discute sobre el nuevo modelo de Selectividad, que en el 2026 incluiría una importante prueba de competencias. El planteamiento, como ya viene siendo habitual, tiene sus defensores y sus detractores, aunque a día de hoy el alud informativo emanado por medios electrónicos obliga a valorar algo muy importante: el criterio. Es verdaderamente formidable el criterio, pues permite discernir y aplicar saberes. Es lo que nos hace personas, ciudadanos. Sin un aprendizaje en un centro educativo, el criterio no podrá madurar con la fuerza deseada, y corre el riesgo de convertirse en el mejor de los casos en flor de invernadero, fácil de marchitar. Con Proyectos como el nuestro pretendemos que tal cosa no suceda, y que la Historia sea de forma efectiva maestra de la vida.

ANTIRREPUBLICANOS EN EL CONSULADO FRANCÉS DE BARCELONA (1937).

 

El Servicio de Relaciones Exteriores de la Generalitat tuvo conocimiento de actividades contrarias a la República, a través de un informe anónimo de fecha desconocida, por parte de individuos vinculados al Consulado de Francia en Barcelona. En el informe se les tacha de fascistas. El diario La Vanguardia denunció la trama el 8 de abril de 1937. Sin embargo, la adopción de medidas estrictas contra la representación consular francesa y las personas vinculadas a la misma resultaba en extremo delicada para los apurados republicanos españoles. Del informe, extractamos una serie de pasajes significativos:

“En este Consulado, con la excusa de ofrecerse como “voluntarios”, prestan servicio los elementos “Croix de Feu” más significativos. Podemos dar los nombres y actividades de cada uno.

“BOYARD.- Representante de productos químicos que se hace llamar “Capitán Boyard”. Dicho individuo se ocupa de recibir a los fascistas españoles y dirigirlos a los servicios que tienen montados para facilitar su ayuda. Se ocupa igualmente de recoger la correspondencia dirigida a los facciosos sin pasar la censura.

“De este modo, desde Barcelona pueden los fascistas españoles comunicar sin ninguna dificultad con los territorios ocupados por los rebeldes o con los fascistas que se encuentran en Francia, Italia o Alemania.

“De este servicio se ocupa igualmente el fascista francés, también voluntario, llamado Valette. Se envían así documentos de espionaje, fotografías, etc.

(…)

“El agente comercial (del Consulado, Camille Robin), para ganar la confianza de los hombres de izquierda de la Generalidad, se ofrece a ellos para comprar mercancías de Francia e incluso los acompaña a París.

“De esta forma puede hacer viajes de ida y vuelta sin llamar la atención y entrevistarse con los elementos facciosos. Según el Reglamento del Ministerio de Comercio, le está prohibido hacer operaciones comerciales, pero sus jefes fascistas hacen figurar otro motivo a su viaje (viaja siempre en avión). Antes se hospedaba en el Hotel Palais d´Orsay; ahora, para despistar, para en el Gran Hotel.

“Se produce, pues, el caso que nuestros camaradas vienen con él oficialmente en servicio de compras y por parte al Ministerio se cita su viaje por otro motivo.

“Según se ha podido averiguar se ocupa sobre todo de la exportación de valores “Chades”, pues es lo que más interesa a los facciosos por ser valores más solicitados en Italia y Alemania.”

Fuente.

Els papers confiscats de Salamanca (Revista Sàpiens), Barcelona, 2018, D. 14.

UN SIMPÁTICO SOLDADO BUSCA MADRINA DE GUERRA.

 

Al ser ocupada una parte de Francia por los alemanes durante la I Guerra Mundial, muchos soldados originarios de aquellas regiones conquistadas supieron desde 1915 de los azares de sus familias por las cartas de unas amables remitentes, las madrinas de guerra. Su correspondencia fue de gran ayuda para mantener la moral de las tropas en el frente, siempre frágil, y la exitosa idea pasó a otros ejércitos pronto, como el español de la guerra del Rif de los años veinte.

Durante la Guerra Civil, las madrinas aparecieron antes en el campo franquista que en el republicano, donde las mujeres desempeñaron funciones públicas, en la milicia y en la política, más relevantes. En el semanario La Ametralladora, editado desde 1937 en San Sebastián y precursor de La Codorniz, los soldados requerían su cortesía con seudónimos como Pedro Matapiojos o Tarzán de las Ratas. Algunas respondían con nombres tan sugerentes como Sonsoles Quitapenas. Además de balsámicas cartas, enviaban tabaco, prendas de ropa o alimentos a los afortunados.

En 1938, el fenómeno cobró fuerza entre los soldados del Ejército Popular de la República, como fue el caso de Vicente Garcerà, de la 131ª Brigada Mixta de la 30ª División, resultado de la militarización en abril de 1937 de la Columna Macià-Companys (de milicianos de ERC y Estat Català). La unidad fue asistida o apadrinada por los populares almacenes barceloneses Jorba. El 3 de octubre del 38, en plena batalla del Ebro, Vicente escribe una simpática carta a una gentil Srta. X, que como sostiene Dulce Chacón son la expresión de “un hombre solo, que entretiene la espera con el sabor del lenguaje. Un hombre que conjura el tedio con la ansiedad del náufrago que espera su botella, en la esperanza de que una mujer responda a su misiva. Un hombre desolado, que reclama la atención de una mujer, desconocida en muchas ocasiones, para que su tiempo no se enrede en el miedo, en la muerte que acecha.” He aquí su carta:

“131 BRIGADA MIXTA DE LA 30 DIVISIÓN, QUE APADRINA MAGATZEMS JORBA-BARCELONA.

“Srta. X:

“No sé quién es V. ni tampoco sé si es guapa o fea; joven o vieja; soltera, casada, viuda o divorciada; en fin, no sé cuál su condición y a decir verdad poco me importa puesto que el único fin que yo veo al solicitar su amable correspondencia no es otro que el de pasar unos ratos agradables y amenos con la lectura de sus humorísticas cartas, porque eso sí, la única cualidad que yo le exijo es que conserve V. el buen humor que tanto escasea en las actuales circunstancias. Ahora, que si es V. joven y guapa tanto mejor, pues ¿a quién le amarga un dulce?

“Quizás le interese saber el porqué de haberme dirigido a la sección de juguetes solicitando madrina de guerra y no a las otras secciones, pues sencillamente porque me parece la sección más alegre y optimista, y la única que puede satisfacer el fin que yo persigo por considerar que no puede estar triste una mujer entre juguetes y recibiendo la visita de tantos niños como irán a recibir la alegría de sus manos en forma de juguete. No iba a dirigirme a la de pompas fúnebres si es que hay en un almacén enciclopédico como ése, por motivo de que podría darse el caso de recibir una carta pidiéndole las medidas para mandarme “un estuche”, cosa que me haría sacar una patita de conejo que tengo como amuleto y pronunciar las palabras misteriosas de ¡lagarto, lagarto! Por si las moscas. Tampoco a la de paños higiénicos, pues alguna vez llegara a agotar el tema en la contestación y me acogiera al único recurso, que es hablarle del negocio a la interesada, se me cubrirían las mejillas de rubor. ¡No, ni pensarlo! ¿A qué sección, pues? Ya la tengo, me dije, la más alegre, a la de los juguetes. Ahora Srta., la que haya tenido la bondad de imponerse la molesta tarea de contestar mis cartas, ¿tendría la amabilidad de decirme su nombre y darme las señas a las cuales deseo recibir mis cartas? Espero su contestación con ansiedad y supongo que no defraudará V. a un combatiente que desea comunicarse con alguien que la haga olvidar la monotonía del frente con sus rasgos humorísticos de ingenio personal.

“Sin más que decirle se despide de V. su nuevo amigo Vicente Garcerá.

“Nota. La dirección mía va en el remite del sobre.

“En campaña, 3 de octubre de 1938.”

Fuente.

Archivo Histórico de Don Enrique Díez Sanz.

Para saber más.

Manuel de Ramón y Carmen Ortiz, Madrina de guerra: cartas desde el frente, Madrid, 2003.

Manuel de Ramón, “Las madrinas de guerra en la Guerra Civil”, Bulletin Hispanique, 118-1, 2016, pp. 157-174.

ÁNGELES EN MEDIO DE LOS INFIERNOS, LOS CUÁQUEROS.

 

Desde los tiempos de George Fox, allá por el siglo XVII, hasta la actualidad, los cuáqueros han defendido distintas causas humanitarias, algo que revela su apreciada luz interior, la que posibilita el sacerdocio universal de todos los creyentes.

En 1852 y en 1868, abogaron por la abolición de la esclavitud en los dominios españoles. Con la intención de evitar abusos, atendieron entre 1868 y 1882 los servicios de las reservas indias de Estados Unidos. Desde la Guerra de Crimea (1853-56), asistieron a la población civil afligida por los conflictos.

Durante la Guerra Civil de España no dejaron de socorrer a los más débiles. Gracias a la tolerancia religiosa del Frente Popular, Alfred y Norma Jacob recalaron en la Barcelona del verano del 36. Aquí los cuáqueros de origen británico colaboraron con la National Joint Committee for Spain Relief y con Save the Children International Union, que mandó a la pediatra suiza Miette Pictet. Los cuáqueros daneses y noruegos también ejercieron su labor en Barcelona.

A Murcia se dirigieron los cuáqueros estadounidenses a comienzos del 37, los de la American  particularFriends Service Committee. Allí contaron con la ayuda económica del británico sir George Young, y pusieron en pie su Misión Española de Alimentación Infantil, que tuvo que enfrentarse a la llegada de numerosos refugiados procedentes del frente de Málaga. Alcanzaron justa fama sus establecimientos del Instituto de Higiene y del chalé de San Ginés, un hospital para niños refugiados. Pudieron dispensar a los necesitados géneros como café de Brasil. Destacó en las tareas humanitarias Francesca Wilson, una cuáquera británica con experiencia en la Gran Guerra.

La Ayuda Suiza a los niños de España alcanzó al angustiado Madrid de 1938. Los cuáqueros ejercieron también su labor en la España de Franco, pero al concluir la Guerra se les decomisaron los víveres y los camiones. La tolerancia religiosa hacia ellos brilló por su ausencia en este caso.

En la última fase de la Guerra, tuvo una gran importancia la Comisión Internacional para la Ayuda a los Niños Refugiados de España, con sede en Ginebra (trasladada a París en 1939), que fue dirigida por el juez noruego Michael Hansson. Con el comienzo de la Retirada republicana hacia Francia, la labor cuáquera resultó encomiable. Sus dos secciones (la ubicada en Barcelona en previsión de resistencia militar y la acompañante a los refugiados) terminaron uniéndose en el camino de marcha. Sus ocho trabajadores, dos automóviles y dos camiones pequeños se prodigaron.

En aquellos tristes días, repartieron unas 200.000 raciones de comida caliente y gastaron una cantidad de un millón y medio de francos, de la que se beneficiaron las mujeres y los niños particularmente. El hombre de negocios de Nueva York Howard Kershner coordinó los trabajos de ayuda.

En una Francia recelosa de la afluencia de los republicanos españoles, los cuáqueros encontraron hasta unos dos mil puntos de atención para unas 200.000 personas, entre mujeres, niños y ancianos. Algunos de aquéllos llegaron a ser verdaderas colonias.

Además, lograron entrar en los campos de prisioneros, como el de Argelès-sur-Mer, de condiciones pavorosas. Con el respaldo financiero del gobierno británico, pudieron ofrecer alimentos y ropas. Distribuyeron entre las mujeres toneladas de lana y miles de metros de tela para la confección de vestidos. El campo de la cultura tampoco se les escapó, pues repartieron lápices, cuadernos y libros, además de promover las llamadas Barracas de la cultura. Su causa contó con las simpatías de intelectuales y artistas británicos, cobrando fama algunas de las figuritas talladas sobre el jabón por prisioneros en los campos franceses.

Personas como la matrona Edith Pye destacaron entonces, y en su campaña internacional a favor de los republicanos exiliados recabaron donaciones individuales desde cuarenta francos, al menos. Se ha estimado que entre 1939 y 1940 ayudaron a unas 73.000 personas. La ocupación nazi de Francia no detuvo su empeño de servir a los demás, una dedicación que les haría merecedores del Nobel de la Paz en 1947.

Fuentes.

ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL.

Ultramar, 3553, Expediente 1.

Para saber más.

Linda Palfreeman, “La ayuda cuáquera británica a los exiliados republicanos españoles en los campos de concentración del sur de Francia (1939-1940)”, Dynamis 40 (1), 2020, pp. 23-47.

LEGIONARIOS REPUBLICANOS EN EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE ZELUÁN.

 

Los insurrectos contra la República instauraron rápidamente un verdadero campo de concentración en la alcazaba de Zeluán, a treinta kilómetros de Melilla. Allí fueron a parar disidentes de todo tipo, como unos cuantos legionarios contrarios a las ideas de los sublevados. En relación a ellos, se cursó el 1 de septiembre de 1936 esta orden:

“Para su conocimiento participo a V. S. he ordenado al Capitán de Infantería, Juez, Don Cándido Mena Trigueros haga entrega al Capitán Juez Permanente del Territorio de Rif Don Fernando García Moreno de los procedimientos que tramita contra los paisanos ex-legionarios ISMAEL SALCEDO CASTAÑÓN, por ideas extremistas; ANTONIO ROJAS PEÑA, por sus actividades revolucionarias; JOSÉ MOYA TORCUATO y ANTONIO RUIZ PÉREZ por sus ideas extremistas; José López Fernández, Ginés Sánchez López, Manuel Álvarez Santín, Rafael Ariza Postigo, Francisco Laras Jiménez, Pedro Rodríguez Martín, Ramón Ríos Peiteado, José Manzanares Rodríguez, Bienvenido Catalina Arnaiz, Manuel Ramos Ponte, Juan Vicente García Gallego, Antonio Manuel Guillermino y Francisco Beltrán López, por sus ideas extremistas, para que por dicho Juez se continúe su tramitación, por haber sido necesario trasladar a dichos individuos a la Isla de Alhucemas, ya que se encontraban presos en el Campo de Concentración de Zeluán y no ser conveniente su continuación en dicho punto por su conducta poco ejemplar y tener continuamente soliviantados a los presos y detenidos de dicho Campo de Concentración.”

Fuente.

María Elena Fernández Díaz, Violencia política y represión. Melilla después del alzamiento: el campo de concentración de Zeluán. UNED, 2016, Tesis doctoral accesible en e-spacio Documento 17.

EL INFIERNO DEL 36 EN HUESCA.

 

La ciudad de Huesca asistió a importantes cambios urbanos y de servicios sociales entre 1931 y 1936. Atenta a lo que había acontecido en Jaca, la sublevación del 12 al 13 de diciembre de 1930 encabezada por los capitanes Galán y García Hernández, sus fuerzas antimonárquicas se impusieron por catorce concejales a seis a los partidarios de Alfonso XIII en las trascendentales elecciones municipales del 12 de abril de 1931. De mayo de 1932 a octubre de 1934 y del 21 de febrero a abril de 1936 fue alcalde Manuel Sender, muy vinculado a Azaña. Su hermano, el famoso novelista Ramón J. Sender, había militado desde mozo en las filas del anarquismo. En la ciudad, que por aquel entonces llegó a los 15.000 habitantes, los afiliados de la CNT en el Alto Aragón se mostraron muy activos. El artista ácrata Ramón Acín, amigo del capitán Galán, ejercía como profesor de dibujo en la Escuela Normal de Magisterio de una localidad con fuertes simpatías por el régimen republicano. No es casual que el propio Acín financiara en 1933 Las Hurdes, tierra sin pan de Buñuel con sus ganancias del premio gordo de la Lotería.

Las noticias de lo acontecido en Marruecos la tarde del 17 de julio llegaron a Huesca al día siguiente de forma clara. Por la noche del 18, una multitud reclamó ante el Gobierno Civil la entrega de armas para hacer frente a la insurrección militar. Sin embargo, el gobernador (el alicantino Agustín Carrascosa) aseguró al propio Acín y a otros que todo estaba bajo control. Miembro de Unión Republicana, sus relaciones con varios integrantes de la Izquierda Republicana de Azaña no eran buenas. Temeroso de los cenetistas, había aconsejado reforzar las unidades de la Guardia Civil, que se sumarían al golpe junto a las de la Guardia de Asalto. El 19, Carrascosa (tachado de traidor por algunos) resignó el mando y fue arrestado en su domicilio. El capitán José María Vallés detuvo al alcalde, el significado médico Mariano Carderera, que primero fue a parar a la Prisión Provincial y luego a Comandancia. Terminó fusilado, igual que otras personas.

Bajo la inconsistente acusación de masonería, cuando el Triángulo Joaquín Costa de Huesca apenas contaba con doce integrantes, se ejecutaron en los primeros momentos de la Guerra a unas ochenta y cinco personas. La represión franquista en la provincia, prolongada en la Posguerra, se llevaría por delante a un total de 1.519. En los libros de registro de asistencias de la Cruz Roja en la capital se pueden leer en el apartado de Traslados expresiones como  “del campo de tiro al depósito”.

No eran meras palabras, precisamente. Se ejecutó al que fuera alcalde Manuel Sender, al presidente de la Cámara de Comercio Mariano Santamaría (detenido por tres falangistas en su negocio de tocinería el 12 de agosto), al inspector provincial de Sanidad (el médico socialista Pablo Montañés) o al significado Ramón Acín. Oculto en los primeros días de la Guerra, salió de su escondite el 6 de agosto al conocer el maltrato a su mujer Concha Monrás. Ese mismo día murió fusilado en las tapias del cementerio oscense. Diecisiete días más tarde, también caería ella, dejando dos huérfanas, Katia y Sol, de trece y once años respectivamente.

Paralelamente, las fuerzas leales a la República trataron de recuperar la ciudad. A las 8.30 del 21 de julio tres aviones republicanos arrojaron sobre Huesca pasquines, que causaron muy escaso efecto. Poco más tarde caerían las primeras bombas sobre el cuartel Alfonso I. Se movilizó hacia allí a la columna miliciana Carlos Marx el 24 y al día siguiente a la Ascaso, reforzadas con tropas de Barbastro. Los sublevados no estaban dispuestos a perder Huesca, y enviaron fuerzas de requetés de Navarra, una bandera de la Legión y un tabor de Regulares. Daba comienzo el largo asedio de Huesca, que se prolongaría hasta marzo del 38, mientras dentro de la ciudad la represión seguía su inflexible curso.

Para saber más.

José Luis Giménez, “El frente de Huesca capital (1936-1938)”, Annales: Anuario del Centro de la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Barbastro, 6, 1989, pp. 35-50.